31 de enero 2012 - 00:00

Toman distancia de Moyano al compás del Gobierno

Hugo Moyano, Omar Viviani, Carlos Gdansky
Hugo Moyano, Omar Viviani, Carlos Gdansky
La decisión del Gobierno de aislar a Hugo Moyano tuvo eco en la dirigencia sindical. Uno de sus colaboradores principales, el taxista Omar Viviani, hizo públicas ayer sus diferencias respecto del camionero y tomó distancia del enfrentamiento que Moyano mantiene con el Ejecutivo. La toma de posición se produjo cuando falta una semana para una reunión de la mesa chica de la CGT, que convoca a los principales dirigentes de la central obrera, en la que, según los planes originales, se prevé establecer la agenda de demandas para este año.

Viviani dijo ayer por radio que «hay compañeros que no están de acuerdo con enfrentarse al Gobierno» y declaró que hay planteos de Moyano que «a lo mejor no representan al conjunto de la CGT». Se trata de la exposición más distante del taxista respecto del camionero en los últimos años.

Hasta ahora, Viviani había dejado trascender -y siempre de manera pendular- diferencias con Moyano en varias etapas, pero jamás las había hecho públicas. Sus dichos cobran relevancia por tratarse del secretario gremial de la CGT y de un dirigente con poder propio de movilización, a diferencia de otros que permanecen junto a Moyano.

Respecto de la confrontación con el Gobierno, el sindicalista explicó: «Es una posición que ha planteado el compañero Moyano. Hay alguna división porque hay compañeros que no están de acuerdo con enfrentarse al Gobierno. Pero siempre hay tiempo para poder reconciliar las partes, para acercar posiciones. El diálogo es fundamental en cualquier estrato de los seres humanos».

Cuando se le consultó qué lado elegía entre el camionero y el Gobierno, eligió responder con una salida elegante y no comprometida: «Del lado del país, que lo tenemos que sacar entre todos adelante».

La distancia entre Viviani y Moyano comenzó a hacerse notoria luego del ninguneo del Ejecutivo a los gremios en el armado de las listas de candidatos para las elecciones de octubre pasado.

Y se evidenció más durante el acto que encabezó el camionero el 15 de diciembre en el estadio de Huracán, en el que el jefe de la CGT lanzó sus críticas más duras al Gobierno por la supuesta falta de atención a las demandas sindicales y por su manejo de la estructura del justicialismo.

Incomodidad

En aquella ocasión el taxista no disimuló su incomodidad y fue el primero en retirarse del palco cuando finalizó el acto. Hasta entonces, Viviani había asumido por su cuenta la tarea de apaciguar los ánimos entre el Gobierno y Moyano. De hecho, había restablecido el diálogo con el ministro de Planificación, Julio De Vido, con vistas a un eventual acercamiento, pero luego del acto fue desautorizado por el líder de la CGT. De todos modos, se mantuvo alineado con el camionero a la hora de referirse a las negociaciones paritarias. Dijo, al igual que Moyano, que deberán discutirse con «la inflación del supermercado» y sin tomar en cuenta el tope del 18% que alienta el Gobierno para las subas salariales, el cual consideró insuficiente.

«Hay una postura que tiene el Gobierno nacional con un porcentaje y otra postura de la mayoría de los gremios que dicen que ese porcentaje no alcanza. Siempre va a haber esta discusión, pero también es cierto que para todo el movimiento obrero el 18 por ciento es insuficiente», explicó.

También tomó distancia de la pelea el metalúrgico Carlos Gdansky, quien reclamó «atemperar los ánimos» y llamó a la reflexión. Sin sutilezas, recordó que en las elecciones de octubre «el voto soberano de la gente le dio el 54% a la Presidenta». Gdansky fue uno de los pocos dirigentes sindicales beneficiados con un lugar destacado en las listas y fue electo diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.

Distancia presidencial

Pero más allá de formar parte de la conducción de la Unión Obrera Metalúrgica obtuvo ese lugar por su militancia en La Matanza. Incluso el gremio metalúrgico mantiene distancia prudencial de Moyano y su secretario general, Antonio Caló, es uno de los preferidos por la Casa Rosada para reemplazar al camionero.

El avance de la pelea con el Gobierno promete blanquear posiciones preexistentes, pero nunca declamadas en la interna de la CGT. A los dichos de Viviani deben sumarse los silencios sugestivos de Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), integrantes del denominado grupo de los «independientes» de la central obrera. Los tres dirigentes integran la conducción de la CGT, pero actúan en sintonía con las necesidades de la Casa de Gobierno.

En ese sector aguardaban ayer la confirmación de un encuentro de la «mesa chica» de conducción de la CGT, previsto para la semana que viene.

Esa reunión está pautada desde fin del año pasado y ningún dirigente comunicó su suspensión. Inicialmente había sido ideada para organizar las demandas salariales en paritarias así como para estructurar los reclamos pendientes de la central obrera, como la suba del mínimo no imponible de Ganancias y el aumento de las asignaciones familiares. Entre tanto, la CGT atraviesa una virtual parálisis institucional.

En defensa de Moyano salió Omar Plaini, líder de los canillitas y diputado nacional. Atribuyó las tensiones con el Ejecutivo a «diferencias de agenda», centradas en el Impuesto a las Ganancias y en el salario familiar, así como «la grave situación de las obras sociales» y el malogrado proyecto sindical de reparto de utilidades empresarias entre los trabajadores. Pero aclaró que el vínculo no está planteado en términos de «enemigos».

Por su parte, el judicial Julio Piumato incorporó nuevos temas a lo que consideró debería ser la agenda del Gobierno para febrero: reclamó un plan de viviendas; el debate por Ganancias, asignaciones familiares y el proyecto de renta empresarial; una norma para frenar los despidos; y la renacionalización de YPF.

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