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Tomando altura
Gonzalo Higuaín lo grita y Lionel Messi se acerca al festejo. Ninguno de los dos tuvo una gran actuación, pero cuentan con la confianza plena de Diego y sus compañeros.
Argentina mostró puntos positivos a lo largo de los 90 minutos (sobre todo en la segunda mitad, cuando tuvo que aguantar la ventaja) y alternativas que siguen siendo preocupantes de cara al objetivo de Sudáfrica, pero el balance fue positivo por la actitud, por la personalidad del equipo para jugar un partido de categoría premium y porque a medida que el almanaque de Maradona se va acercando al Mundial, las certezas van superando a las dudas para la integración final de los 23 elegidos. Así es como Romero, Demichelis, Mascherano, Verón, Di María, Higuaín y Messi viajarán hacia África sabiendo que el 12 de junio estarán desde el inicio ante Nigeria. A ese grupo se podría sumar Walter Samuel, pero deberá luchar por el puesto con Heinze (casi un intocable para Diego) si es que el sistema termina teniendo al lateral clásico por el costado izquierdo de la defensa. El caso de Jonás Gutiérrez es especial. Hombre habitual del ciclo y con aprobado en casi todas sus presentaciones, sin embargo, en la idea del cuerpo técnico, no sería raro que si el partido lo permite en algún momento, Argentina prescinda de un volante para sumar un delantero más que acompañe a los dos puntas.
En el haber, podríamos encontrar varios ítems. La defensa, si bien mostró solidez, tiene la tendencia a pararse demasiado cerca del área para hacerse fuerte y a veces se abusa del pelotazo (la presencia de Verón es una tentación) para iniciar los ataques; esa es una falencia que se paga por la ausencia de laterales naturales por los flancos (¿por qué no Zanetti?, ¿por qué no tuvo más minutos Clemente?), pero la duda más profunda que se genera en propios y extraños es el nivel de Lionel Messi. El 10 de Barcelona es el mejor del mundo, es el jugador más desequilibrante que tiene el mejor equipo del planeta, no existe margen para dudarlo, pero se pone la celeste y blanca, y algo se genera, o la presión lo supera, o él mismo se carga de algo extra que no le permite ser una carta de triunfo en sí misma. Tiene crédito abierto. Como el equipo que va asomando y que va creciendo a pesar de no ligar el ancho de espadas que significa la «Pulga» rosarina.


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