7 de julio 2010 - 00:00

Tragicómico desfile de horrores

Tragicómico desfile de horrores
«El corazón de Doli» de Gustavo Nielsen. (Bs. As., Editorial El Ateneo, 2010, 288 págs).  

La clonación de seres humanos es el punto de partida de esta novela satírica en la que conviven la fábula futurista (ciencia ficción en clave porteña), el humor más cruel y extravagante, y una galería de personajes que parecen escapados de alguna historieta o película clase B.

Un médico genetista es el encargado de narrar en primera persona las peripecias de su hijo Víctor que fue clonado como reservorio de órganos y para cumplir todos los deseos y caprichos de Sergio, el primogénito, a quien sirve con total sumisión.

La acción transcurre en un pueblo imaginario de nuestro país, en donde la manipulación genética está a la orden del día, ya sea para diseñar hijos al gusto de sus padres o para criar pollos mutantes (sin huesos, patas, ni picos) como materia prima de una poderosa cadena de hamburguesas.

El autor de «Playa quemada», «El amor enfermo», «Auschwitz» introduce varias citas científicas referidas a cuestiones de genética, pero el tema central de su novela es la discriminación y sus devastadores efectos a nivel individual y social.

Víctor empieza a cuestionar su condición de hermano-esclavo y de hijo-pieza de repuesto, al conocer a Doli una chica clon con nombre de oveja de laboratorio (otro chiste del autor, además de sus constantes referencias a figuras, marcas y empresas de nuestro país). Con ella vivirá una trágica historia de amor

que sobre el final resultará liberadora para él.

Pero Gustavo Nielsen no se limita a narrar las desventuras de esta pareja de adolescentes a quienes sus propias familias consideran ciudadanos de segunda; sino que extiende su mirada a la trama social, allí donde afloran miedos, fantasías y mitos muy arraigados en la especie humana, abriendo curiosos interrogantes en torno al tema del doble, la rivalidad entre hermanos y la relación amo-esclavo. Las taras de la sociedad actual (caída de la figura paterna, banalización de los vínculos familiares, consumo desaforado, la ciencia tomando el lugar de nueva fe religiosa, cosificación del sexo, etcétera) son atravesadas aquí por una lente deforme que por momentos inquieta con su desfile de horrores. Pero las desfachatadas ocurrencias del escritor -su picardía criolla- permiten que el lector recorra los tramos más siniestros de esta historia con una sonrisa en los labios.

Patricia Espinosa

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