10 de septiembre 2010 - 11:06

Trampa kirchnerista logró más tiempo para ley de Papel Prensa

El kirchnerismo vació el recinto de Diputados a su antojo para imponer su estrategia. Elisa Carrió, Patricia Bullrich y Federico Pinedo no calculaban que algunos opositores dejarían el recinto. Agustín Rossi aprovechó y eludió debatir un cambio de comisiones para Papel Prensa.
El kirchnerismo vació el recinto de Diputados a su antojo para imponer su estrategia. Elisa Carrió, Patricia Bullrich y Federico Pinedo no calculaban que algunos opositores dejarían el recinto. Agustín Rossi aprovechó y eludió debatir un cambio de comisiones para Papel Prensa.
La oposición cayó voluntariamente en una clásica trampa del kirchnerismo en la sesión del miércoles. Curioso para algunos legisladores experimentados que debieron saber que al aceptar postergar para el final de la sesión el debate por el cambio de comisiones para el proyecto que intenta regular la producción y venta de papel para diarios estaban condenando ese tema al fracaso. Y así sucedió: ni bien terminó el debate, el kirchnerismo se levantó de sus bancas y sin siquiera retirarse del recinto hizo caer la sesión en medio de una escándalo.

Es casi un juego de infantes en el que cayeron los jefes de la oposición, corridos, quizá, por la supuesta presión que ejercía la opinión pública sobre el Congreso para que legislara cuanto antes sobre la seguridad en bancos.

Inútil tarea, por otra parte, cuando ayer el propio directorio del Banco Central aprobó un paquete de medidas similares a los proyectos de Diputados y que se aplicarán de inmediato, en lugar de tener que esperar a que el Senado las convierta en ley.

Gracias a ese armado Agustín Rossi consiguió, sin mayoría en el recinto, cumplir con la orden de Cristina de Kirchner: que el proyecto para controlar el mercado del papel de diarios continuara avanzando en comisiones amigas, como la de Comercio. El plan K funcionó a la perfección y no sólo ganó una semana sino más.

El cálculo ya estaba hecho de antemano: el próximo miércoles visitará Diputados Aníbal Fernández, para brindar su informe bimestral como jefe de Gabinete. Ese día será imposible debatir el nuevo giro a comisiones para que Asuntos Constitucionales pase a ser cabecera en ese debate, como pretende la oposición para controlar la discusión.

Ese mismo día ingresará a Diputados el proyecto de Presupuesto Nacional 2011. El Gobierno tiene puestas todas las fichas en complicar al Congreso todo lo posible con ese debate hasta fin de año. No es que esté interesado en que se apruebe, casi todo lo contrario.

Cristina de Kirchner ya sabe que la oposición no le aceptará el proyecto en Diputados y el Gobierno no está dispuesto a negociar. De hacerlo debería reconocer la inflación real de 2010, que ronda el 25%. Menos aún que la oposición, de todos los colores, le limite la existencia futura de más excedentes de recaudación al cuestionarle el cálculo de inflación, crecimiento y dólar que sirve de base para el proyecto que por estas horas pule el Ministerio de Economía.

Como en otras ocasiones, esta vez al Gobierno vuelve a importarle el debate y no la aprobación de la ley. No parece preocuparle al oficialismo tener que reconducir el Presupuesto 2010 y seguir administrando el año que viene en base a ese cálculo hecho en su momento con suficiente exceso como para que dure más allá de diciembre.

Más cuando en la ley de 2010, votada cuando los Kirchner aún tenían mayoría en las dos cámaras pero ya sabían el resultado de las elecciones del 28 de junio, se hicieron aprobar un artículo que les permite pagar gasto de este año en 2011 con fondos ya recaudados o con los que recaudará a partir de enero.

Otro error de cálculo de la oposición que no pensó que Cristina de Kirchner se estaba haciendo votar en ese momento no un Presupuesto sino dos.

Esa pelea tapará todo. La oposición deberá fijar postura inmediatamente y el Gobierno está dispuesto a dar pelea. Nada le conviene más que sumir a los bloques en un griterío parlamentario que tape la realidad en todos los sentidos. Esa intención es tan clara que hasta se programó que Amado Boudou visite el Congreso para presentar el Presupuesto 2010 el mismo miércoles, casi en un copamiento ministerial de la cámara.

De nuevo la oposición deberá demostrar una disciplina impecable, que aún no pudo exhibir, si quiere romper esa estrategia oficial que le permitirá al Gobierno, sin votos, seguir controlando las sesiones, como lo hizo el miércoles y como lo viene haciendo con chicanas clásicas para frenar todo proyecto que disguste a los Kirchner.

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