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Transporte partió alianzas porteñas
Pero el PRO no es el único que frenó sus aspiraciones. En la oposición comenzó a gestarse un tándem de bloque anti-PRO y antikirchnerista, entre la Coalición Cívica, Proyecto Sur (solanismo) y la nueva bancada que animó la candidatura presidencial de Hermes Binner. Inclusive esa «oposición intermedia» buscó seducir a los radicales. El conjunto podría, pensaron, mover la balanza entre el kirchnerismo y el macrismo de acuerdo con sus preferencias a la hora de vota leyes. Parece que ese ensayo no salió del todo bien en la primera prueba, el jueves pasado, cuando la Legislatura se entregó a una sesión testimonial sobre el tema subterráneos. De ese debate surgieron dos declaraciones, que no es más de lo que puede hacer la Legislatura por el momento. Una de esas iniciativas fue a propuesta del diputado Julio Raffo, de Proyecto Sur, tras haber fracasado el martes de esa misma semana la convocatoria a la sesión especial que ha-
bía realizado el titular de la Legislatura, Cristian Ritondo. El PRO no consiguió quórum, y la invitación se levantó. Por eso el jueves el macrismo cedió al proyecto de la oposición, lo que consideró mejor que nada. Al punto que el proyecto de declaración sancionado exhorta a Mauricio Macri a enviar a la Legislatura el acta acuerdo que suscribió con el Gobierno nacional, aun cuando el jefe de Gobierno sostiene que eso no es un convenio.
Abstención
La Coalición Cívica no apoyó el proyecto de sus eventuales aliados y se abstuvo. Si bien esa postura permitió igual que PRO se llevara algo al Palacio Municipal, los aliados de Elisa Carrió perdieron la oportunidad de apuntarse un logro como nueva oposición. Es que la propia Carrió prácticamente no participó del debate mediático sobre el asunto (aunque dijo que Mauricio Macri debía hacerse cargo de los subtes) y en Diputados no estuvo cuando se sancionó la ley que aumenta el dolor de cabeza del PRO.
Ni qué decir de la postura controvertida del radicalismo, que en sintonía con Diputados, en la Ciudad debía votar esta vez con el PRO, reclamando recursos junto con la transferencia, ya que esa fue una enmienda que pidió la UCR en el momento que se sancionó la ley en el Senado y luego en la Cámara baja.
Todavía falta otra prueba, clave para el macrismo. La idea del PRO es que, una vez promulgada la ley que ratifica el acta firmada por Macri en enero, aceptando la transferencia de los subtes, y le pasa colectivos y trencitos a la Ciudad de Buenos Aires, la norma desembarque en el recinto.
El macrismo tomará entonces la ley, como una ley convenio que debe ser aprobada por la Legislatura y buscará los votos necesarios para rechazarla tal como está, aunque el kirchnerismo en sintonía con el Gobierno nacional sostiene que no es necesario que los diputados porteños refrenden la norma para que esté vigente.
Si llega esa instancia al recinto de la Ciudad, de todos modos, el PRO vigilará que sea cuando ya tenga asegurados los votos con ayuda de algunos de los bloques opositores, no K.


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