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Tras el alta, Kirchner suspende actos y limita visitas a Olivos
La orden presidencial de no desfilar por la clínica no alcanzó para frenar la vigilia de un puñado de militantes de la JP. Oscar Parrilli y Alfredo
Socimarro fueron los voceros. Juan Cabandié y José Ottavis pasaron a saludar.
Antes del alta, fue sometido a un electrocardiograma, un examen físico integral y una ecocardiografía para determinar que su evolución, luego de la intervención quirúrgica del sábado, era normal. Anoche, clínicamente, su cuadro no revestía ninguna gravedad.
«Estoy perfecto», dijo, ayer a las 20.15, el ex presidente al salir del sanatorio.
Sin embargo, el diagnóstico -superado el trance de la angioplastía de urgencia- da indicios del riesgo de que ese tipo de episodios puedan volver a ocurrir. Kirchner padece una arteriosclerosis crónica que se agrava por su nivel de estrés e hipertensión.
Por eso, la indicación médica, compartida entre el equipo que lo intervino en Los Arcos -los doctores Jorge Miano y Jorge Mrad, discípulos del riojano Luis De la Fuente- y el médico matrimonial, Luis Bonomo, es que reduzca la intensidad de su actividad política.
Anoche se daba por hecho que el patagónico no cumplirá con las dos citas que tenía programadas para esta semana: mañana al atardecer cerraría un acto de la Juventud Peronista en el Luna Park y el jueves encabezaría una reunión del Consejo del PJ en Mendoza.
Así y todo, el show de la JP queda en pie: incluso, la organización mantenía la intriga sobre la improbable asistencia del patagónico. Dos referentes juveniles, Juan Cabandié y José Ottavis, pasaron ayer por la clínica mientras que militantes de La Cámpora hicieron una vigilia.
Calma
El aislamiento, de rigor, indicado por los médicos comenzó a regir ayer mismo. Cristina de Kirchner encomendó a Oscar Parrilli y Aníbal Fernández que avisen a funcionarios y dirigentes que no concurran a Los Arcos. Así y todo, un puñado de obstinados intentaron un besamanos.
Además de Parrilli -que llegó, desde su casa, el sábado por la noche- y Fernández, que concurrió ayer, también pasaron Julio De Vido (que conversó dos horas con el ex presidente) además del ministro de Justicia, Julio Alak. La Presidente pasó la noche en Los Arcos, se fue pasado el mediodía y volvió antes del alta.
Afuera, como en febrero pasado, hubo una vigilia de militantes de la agrupación La Cámpora y de otros grupos de juventud que respaldan al Gobierno. Se trata, justamente, de las agrupaciones que tendrán mañana un acto masivo en el Luna Park y que clausuraría Kirchner.
Básquet
El aislamiento que reclamó la Presidente -y que desoyeron algunos dirigentes- no impidió, por ejemplo, que Kirchner haya seguido ayer el partido de básquet de la Selección en el Mundial de Turquía. Ni que haya evaluado con De Vido y Fernández temas de la agenda mediática del día.
De todos modos, según trascendió ayer de fuentes oficiales, el patagónico se recluirá durante toda la semana en la quinta presidencial. Algunos, incluso, hablaban de que viajaría sobre el fin de semana a El Calafate ya que el sábado la Presidente parte a Estados Unidos.
Ésa es una complicación adicional: el ex presidente tenía pautado participar de esa gira en carácter de secretario ejecutivo de la Unasur, pero anoche, al igual que los actos de la semana, su inclusión en la comitiva presidencial estaba en duda.
En febrero pasado, el ex presidente permaneció 4 días internado tras ser intervenido de urgencia por una obstrucción en la carótida. Luego de ese evento, la indicación médica fue que modere su actividad, pero no ocurrió. Siete meses después, tuvo un réplica de aquel episodio.
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