2 de abril 2015 - 00:14

Tras el paro, Ganancias pasó al top ten de agendas de campaña

 El paro contra el Impuesto a las Ganancias sobre los salarios no movió un ápice la actitud del Gobierno sobre el problema. Pero disparó una agenda para la campaña que ya tomaron desde macristas hasta massistas, radicales o peronistas disidentes.

El problema, además, es más amplio que lo que reconoce. Las explicaciones que se dieron por estos días ya no sólo son ineficaces para calmar las protestas por la presión de Ganancias sobre los salarios, sino que en el esfuerzo se desnudan problemas mayores.

El debate por el nivel de alícuotas, que aún sigue impactado salarios por la famosa "tablita de Machinea" que sigue existiendo, corre paralelo al de la ineficiencia de las deducciones que pueden hacerse al impuesto. Nadie explica por qué, por ejemplo, un trabajador con sueldo alcanzado por el Impuesto a las Ganancias no puede deducir del tributo el costo del alquiler que paga por su vivienda.

Otro ejemplo quedó claro con el intento por minimizar el problema que ensayó Axel Kicillof. El ministro reconoce que se puede discutir el nivel de las alícuotas que se aplican sobre cada escalón salarial. Pero tuvo que apelar a incluir a los trabajadores no registrados (en negro), midiéndolos en algo menos del 30%, para que la cifra de impactados por Ganancias en la cuarta categoría diera oficialmente un 10%.

Esto significa que el 90% de la población argentina está por debajo del límite para comenzar a pagar Ganancias. Si se toma en cuenta que ese mínimo ronda, en una banda plagada de inequidades, los $ 15.000 brutos, se entiende que con esa cifra el Gobierno no está dando ninguna buena noticia.

El decreto de Cristina de Kirchner de 2013 que modificó el mínimo no imponible y fijó una exención para quienes ganan menos de $ 15.000 ya pasó de ser una solución en ese momento a un grave problema.

Allí se dispuso que quienes hubieran percibido ese nivel salarial entre enero y agosto de 2013 se verían beneficiados por una deducción especial equivalente al monto total del impuesto a ingresar por quienes cobraran hasta $ 15.000 brutos.

Esa exención fue una foto de ese momento y no tuvo vencimiento. Por lo tanto, hoy continúan exentos de Ganancias sobre los salarios quienes cobraban ese monto en enero-agosto de 2013, sea cual fuere el salario que cobran en la actualidad.

Eso implica que hoy existen trabajadores que ganan $ 15.000 bruto y pagan Ganancias y otros que no, y lo mismo sucede en todas las escalas superiores con variaciones más que importantes entre los exentos y los gravados. El nivel de inequidad que se generó es tal que habilita cualquier discusión.

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