24 de agosto 2015 - 00:00

Tras escándalo, asume hoy nuevo directorio en banco

Luis Beder Herrera
Luis Beder Herrera
  La Rioja - El Gobierno se presentará hoy en las oficinas del Nuevo Banco de La Rioja (NBLR) para comandar el destino del actual agente financiero del distrito, al asegurar que ya cuenta con el aval del Banco Central para manejar la entidad después de haber expropiado, en una escandalosa sesión legislativa, el 70 por ciento del paquete accionario -ya tenía el 30 por ciento el Estado provincial- que pertenecía a un grupo privado.

"Después de cumplir con todos los pasos legales y reglamentarios establecidos por las normas del BCRA, la legislación provincial y la ley de entidades financieras, podemos decir que el Nuevo Banco de La Rioja SA es propiedad de la provincia", señaló el ministro de Hacienda, Ricardo Guerra.

El funcionario además destacó que desde hoy se activará el trabajo de las nuevas autoridades: Ángel Ávila (presidente y exintegrante del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja), Carlos Grimaux (vice), Federico Bazán (director, más funciones de gerente general), Luis Serrezuela y Raúl Cabral como síndicos.

Por otra parte, Guerra buscó el viernes último trasladar calma a los trabajadores de la entidad. "Hemos mantenido hace un momento una reunión con todos ellos y le hemos planteado que es voluntad nuestra que todos continúen. Son profesionales en sus labores, personas de bien", destacó el funcionario del Gobierno que comanda el mandatario kirchnerista Luis Beder Herrera, ahora candidato a diputado nacional.

Dentro de los plazos establecidos, se deberá definir un tema que traerá mayor polémica: el monto de indemnización.

Beder Herrera argumentó semanas atrás que el grupo privado -también titulares del Banco de Santiago del Estero- incumplió puntos del contrato para ser el agente financiero, y dijo que el distrito debía ser resarcido en 600 millones de pesos.

Durante la escandalosa sesión en la Legislatura local, la iniciativa en cuestión se trató de imprevisto y sobre tablas -se necesitaban dos tercios de los votos-, sin siquiera haber mandado el texto a comisión. Una abrumadora mayoría kirchnerista permitió la sanción de la norma.

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