22 de septiembre 2010 - 00:00

Traslada Cristina el Gobierno a Nueva York

Sombrerazos en Nueva York: Héctor Timerman se reunió ayer en la sede de la ONU con el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza.
Sombrerazos en Nueva York: Héctor Timerman se reunió ayer en la sede de la ONU con el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza.
Nueva York - Arrancó ayer en esta ciudad la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los objetivos de desarrollo del milenio que sesionará hasta mañana, una irrealizable agenda hasta 2015 para disminuir la pobreza en el mundo, sin la presencia de Cristina de Kirchner. Es el comienzo de las reuniones paralelas a la 65 Asamblea General y donde la Presidente debía hablar pero se perdió por haber modificado el cronograma de su viaje para que Néstor Kirchner fuera finalmente de la partida. Ayer el recinto de la ONU se llenó de algunos de los 140 presidentes que durante tres días sesionarán para debatir ese tema.

Lo más importante, de todas formas, llegará el jueves y viernes cuando se inicien los discursos centrales, ya fuera de la discusión sobre los objetivos del milenio. Allí sí estará Cristina de Kirchner que arribará el jueves a la mañana a tiempo para no perderse el almuerzo con Ban Ki Moon y su turno el viernes para hablar en el recinto, una ceremonia que históricamente está más montada para la televisación que para el auditorio, ya que son pocos los que permanecen en sus bancas para escuchar los discursos. De todas formas, y por una cuestión de horarios, la Presidente no podrá escuchar el mensaje de Barack Obama que hará un sutil «toco y me voy» mañana para volar a Nueva York y volver.

Al mismo tiempo Bill Clinton comenzó, en Sheraton New York, las sesiones de su Clinton Global Initiative, donde el ex presidente compite en protagonismo con la propia asamblea de la ONU convocando más presidentes y mandatarios que el propio organismo. Allí será difícil que la Presidente logre alguna participación ya que estará finalizando justo cuando el Tango 01 esté aterrizando en Nueva York.

Encuentros


Mientras tanto, la Cancillería trabaja a marcha forzada para cerrar encuentros bilaterales, todo complicado por el cambio de fechas de último momento. Héctor Timerman arrancó también ayer con su ronda de reuniones con cancilleres, que suman unas 25 citas de todo color y tono político.

El Gobierno, de todas formas sigue apostando como evento central a lo que sucederá el martes 28 en las Naciones Unidas. Fiel al estilo presidencial de jugar sólo donde está garantizado el triunfo, una estrategia que siempre siguió también Carlos Menem en su participación en cumbres internacionales. Ese día la Argentina asumirá la presidencia del G-77 más China, un grupo que reúne a 132 países dentro de la ONU y donde tanto Cristina de Kirchner como Timerman tienen la esperanza de convertirse en puente de diálogo entre los países en desarrollo y los centrales. Ese protagonismo incluye la negociación nada menos que del presupuesto de las Naciones Unidas, tema en el que la Argentina pretenderá también dar cátedra.

La delegación del país a Nueva York sigue creciendo. Mientras ministros como Amado Boudou vuelan a esa ciudad, Cristina de Kirchner llamó personalmente por teléfono a un invitado de último momento, el santiagueño Gerardo Zamora, que inmediatamente se subió a la comitiva. No es casual el convite: Zamora es el último de los radicales concertadores que aún se mantiene como aliado incondicional de los Kirchner. El resto, como el rionegrino Miguel Saiz ya comenzaron el alejamiento y otros, como el correntino Ricardo Colombi o el catamarqueño Brizuela del Moral ya están fuera de la órbita de la Casa Rosada. También viaja el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri.

Por lo demás, los debates dentro de la ONU pueden reservar alguna sorpresa por el tono que le dará Cristina de Kirchner en su mensaje a la Asamblea a la denuncia por la continua negativa de Irán en entregar a la Justicia argentina funcionarios y ex funcionarios de ese país involucrados en el atentado a la AMIA. Lo hará frente a familiares de las víctimas que volaron especialmente desde Buenos Aires pero con presupuesto propio.

No habrá buen ambiente. Tampoco, en torno al tema Malvinas. El propio Jorge Argüello se encargó el fin de semana de calentar el ambiente al criticar la falta de efectividad en lograr sentar a Gran Bretaña, aunque sea para el inicio de alguna conversación: «La cuestión Malvinas se está convirtiendo en una piedra en el zapato de las Naciones Unidas, ya que resulta cada día más difícil justificar ante la comunidad internacional el desprecio que el Reino Unido muestra hacia las resoluciones de la Asamblea General de la ONU», dijo en Nueva York. Esa protesta, obviamente, también estará en el mensaje presidencial del viernes a la mañana.



* Enviado Especial a Estados Unidos

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