• FUTURO MINISTRO, CON AVAL DE LA CC Y UCR. • TRIUNFO DE PEÑA-QUINTANA-LOPETEGUI-FRIGERIO. Ofendido, el ministro desplazado se “borró” de la crisis por Ganancias. Su equipo no generaba confianza ni respondía llamados de los demás funcionarios. Dujovne, socio del magnate de EE.UU.
Donald Trump y Gustavo Marconato
"Hace mucho tiempo que Mauricio (Macri) está enamorado de Nicolás, supera todos los filtros, hasta le cae bien a los radicales". "La salida de Alfonso (Prat Gay) fue más por un problema de personalidad que de gestión". Dos ministros del gabinete nacional definieron el desplazamiento del ministro de Hacienda y Finanzas como la resolución lógica de un conflicto más político que económico. Prat Gay nunca jugó en equipo dentro del gabinete que lidera Marcos Peña y el desencadenante fue la minicrisis por el Impuesto a las Ganancias. El ultrakirchnerista Gustavo Marconato, secretario de Hacienda, ayudó a acelerar la definición del recambio ministerial.
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Prat Gay no estaba dispuesto a negociar con el peronismo el contenido del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo Nacional. El ministro despedido por el Presidente se ofendió cuando el ala política que encabezan Rogelio Frigerio y Emilio Monzó tomó el mando de la situación para evitar una rebelión en masa de todo el panperonismo contra la Casa Rosada. Prat Gay se corrió de la negociación y no aportó soluciones ni auxilió a sus compañeros de gabinete.
La actitud de Prat Gay se volvió exasperante para el resto del gabinete. El ministerio que más debía intervenir para buscar una salida consensuada con gobernadores y CGT se corrió del problema y nunca trabajó en equipo, pecado original en la Biblia política de Macri. El ego, la falta de colaboración y la ausencia de Prat Gay rozó el paroxismo la tarde-noche del 20 de diciembre en el Senado. El texto definitivo de la ley que logró acuerdo de 22 gobernadores de provincias y del consejo directivo de la CGT debió ser compilado por Luciano Laspina, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, en línea directa con el Ejecutivo. Prat Gay había sido, como todo el Gobierno, parte del problema pero nunca estuvo dispuesto a ser parte de la solución que debió ser negociada por Frigerio, Jorge Triaca y Alberto Abad.
Prat Gay reportaba solamente ante Mauricio Macri. No le otorgaba entidad ni siquiera a Marcos Peña. Menos aún a los ministros coordinadores, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. El saliente funcionario tampoco pareció entender el mensaje del Presidente en el retiro de Chapadmalal: "Marcos, Gustavo y Mario son de mi absoluta confianza. Trabajemos en equipo, busquemos soluciones entre todos. Nos tenemos que ayudar".
Más allá de la personalidad de Prat Gay, el Presidente nunca terminó de digerir el equipo que llevó al Ministerio de Hacienda. En particular, la designación del ultrakirchnerista Gustavo Marconato como secretario de Hacienda. Este peronista santafesino oriundo de Las Parejas fue el jefe de la Comisión de Presupuesto y Hacienda durante la presidencia de Cristina de Kirchner. Amigo personal de Néstor Kirchner, el exdiputado del FpV fue convocado por Prat Gay, a quien conoció en la comisión bicameral que se ocupó de remover a Martín Redrado de la presidencia del Banco Central. El macrismo de paladar negro nunca confió en Marconato. Y durante la minicrisis por Ganancias tampoco obtuvieron respuestas de su parte. "No nos atendía el teléfono. Ni siquiera respondía los WhatsApp", se quejaban ayer en el gabinete.
A Marconato no sólo le reprochan haber puenteado a los ministros en la relación con los gobernadores del PJ, sino también su suspicaz falta de colaboración para juntar votos en la Cámara de Diputados. Dejará el cargo en los próximos días y su sucesor será designado por Nicolás Dujovne, reemplazante de Prat Gay. Quienes están confirmados para seguir son Jorge Todesca, titular del INDEC, y Abad, jefe de la AFIP.
Dujovne era una obsesión de Macri. Ya lo habían tentado para integrar el directorio del Banco Central. Supera además el filtro de la UCR ya que fue asesor económico de Ernesto Sanz y Laura Montero en el Senado. Elisa Carrió (Coalición Cívica), quien ayer bendijo las designaciones de Dujovne y Luis Caputo a través de un escueto comunicado, consideraba a Prat Gay un traidor en términos políticos, asimilable a otro ministro del Gabinete: Patricia Bullrich. Por eso Cambiemos asimiló con naturalidad y rapidez la salida de Prat Gay, quien no tenía otro sostén más allá del Presidente.
Dujovne no sólo supera esos filtros políticos. Es un "fiscalista" profesional que trabajaba en la Fundación Pensar y entiende el dilema del Gobierno de Macri: gradualidad del gasto para reducir el déficit fiscal vs. gasto para contención social. En los 90 trabajó a las órdenes de Pablo Guidotti, entonces viceministro de Economía de Roque Fernández. Pero Dujovne tiene otro atributo, más allá de la economía doméstica y la política de cabotaje. Su familia es socia de Donald Trump en el rascacielos de Punta de Este que lleva el nombre del Presidente electo de Estados Unidos. El padre del futuro Ministro de Hacienda, Berardo Dujovne, fue el encargado de levantar la Trump Tower en el balneario esteño. Además, y como para reforzar el vínculo bilateral, Dujovne está casado con Carolina Yellati, hermana de Moisés, socio y asesor del futuro presidente de Estados Unidos.
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