23 de junio 2016 - 00:00

Trump pone dinero en su campaña... ¿o se lo lleva?

Recauda mucho menos que Hillary Clinton y jura que costeará sus gastos con su propia fortuna. Pero se supo que deriva el 20% de los costos en actos y viajes a sus propias empresas. Llamativo: se otorgó a sí mismo un salario como candidato.

Washington - El talento para los negocios del que se jacta el virtual candidato republicano a la Casa Blanca Donald Trump quedó probado con los registros de los gastos de su campaña electoral, que muestran cómo sólo en mayo encauzó 1,1 millón de dólares en pagos a empresas de su propiedad o de sus familiares.

Según datos de la Comisión Federal Electoral (FEC), la campaña de Trump declaró en mayo gastos por 6,7 millones de dólares, comparados con los 14 millones desembolsados por su rival demócrata, Hillary Clinton.

La cifra es especialmente reveladora si se tiene en consideración que Trump cuenta con un equipo de campaña mucho más pequeño que el de aquella y que realiza poca propaganda en los medios de comunicación. Así, frente a los 683 empleados que figuraban en mayo como trabajadores de Clinton, el aspirante republicano apenas contaba con 70.

Ante la pregunta de dónde va el dinero de la campaña de Trump, los datos apuntan a que en gran medida sigue un ciclo variado con un mayoritario destino final: sus propias empresas y las de sus familiares.

El virtual candidato republicano realizó pagos a empresas que cuentan con la palabra Trump en su nombre por un valor total de 1,1 millón de dólares. Es decir, cerca de un 20% de lo gastado va a parar al propio Trump.

La mayor factura en el mes pasado fue por el uso de su club Mar-a-Lago, en Florida, con cerca de 423.000 dólares, que usó varias veces como centro de operaciones de su campaña y desde donde ofreció conferencias de prensa.

El segundo desembolso más grande de la campaña de Trump fue para TAG Air, la compañía aérea del magnate neoyorquino y con la que vuela por todo el país para participar en actos de campaña, con un total de 350.000 dólares.

Más modestas fueron las facturas a nombre de sus restoranes, de 125.000 dólares, o la Trump Tower, en Manhattan, su oficina neoyorquina que recibió 170.000 dólares. También su hijo, Eric Trump, recibió 1.300 dólares por los vinos producidos por su bodega en Virginia y que han sido utilizados en los eventos.

Y, un dato no menos sorprendente, es el de que el propio Trump se haya asignado un sueldo de campaña: 3.706 dólares al mes.

En cuanto a recaudación, sus cifras palidecen respecto a las de Hillary Clinton, que sólo en mayo obtuvo 26 millones de dólares, frente a los 3 millones del magnate neoyorquino.

Sobre la diferencia de respaldo financiero respecto a su rival, no obstante, Trump se mostró poco preocupado. "Podría tener una cantidad de efectivo ilimitada, ya que podría poner mi propio dinero, como he hecho durante las primarias. Nuestra campaña es más ágil y eficaz, como debería ser nuestro gobierno", insistió Trump en un comunicado al comentar el 1,3 millón de dólares en efectivo con los que cuenta actualmente, en comparación a los 42 millones de Clinton.

Agencia EFE

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