3 de noviembre 2016 - 00:05

Trump también pone en peligro el tecno-voto

• EL GOBIERNO APURA SU AGENDA DE FIN DE AÑO.
• LA TRANQUILIDAD POLÍTICA PREELECTORAL YA SE AGOTA.
Una marea de argentinos de todos los colores políticos parte a ver el espectáculo electoral a Washington. Macri lucha contra el tiempo. Reaparece la “irresponsabilidad” típica de las campañas.

Dudas. Mauricio Macri insistió ayer desde Santa Fe en la necesidad de conseguir cuanto antes el tecno-voto. El Gobierno sabe que los tiempos están al límite y ya existe peligro de que esa reforma no pueda aplicarse en 2017.
Dudas. Mauricio Macri insistió ayer desde Santa Fe en la necesidad de conseguir cuanto antes el tecno-voto. El Gobierno sabe que los tiempos están al límite y ya existe peligro de que esa reforma no pueda aplicarse en 2017.
Esta comprobado que el nivel de responsabilidad política de las propuestas de un partido o candidato es directamente proporcional a las chances que tenga de acceder al poder. Lo dice el teorema que Raúl Baglini enunció en 1986 y desde ese momento no solo se ha verificado en múltiples ocasiones, sino que también sirvió de regla para medir la política. Ese teorema viene con un correlato, no escrito por su autor en ese momento, pero que cae como consecuencia obvia: la cercanía con el lanzamiento de las campañas electorales produce un efecto absolutamente inverso.

Mauricio Macri comenzó desde hace un tiempo a sufrir los efectos de ese ejercicio. Decenas de presiones electorales chocan cada día contra la Casa Rosada, sin haber producido aun heridos, complicando la negociación obvia del infierno que significa día a día gobernar.

Las dos últimas semanas fueron un laboratorio de lo que se viene en el país. Macri se equivocó al haber dado marcha atrás con la Ley que modifica el Ministerio Público y recorta el mandato a Alejandra Gils Carbó después del temporal institucional que Elisa Carrió desató sobre ese proyecto. Olvidó Macri, quizás, que había cerrado acuerdos con el peronismo en el Senado, ese que comanda Miguel Pichetto y le garantiza la votación de leyes y con el massismo que serpentea tanto por las mesas donde se negocian leyes como donde se intenta armar el panorama electoral bonaerense para el año que viene.

En una previa a elecciones como esta era imposible que el peronismo, de cualquier color, pusiera los votos para iniciar la salida de Gils Carbó de su cargo y que el macrismo lo dejará pagando, sin que esto tuviera consecuencias peligrosas. Y las tuvo.

En la Edad Media, la Inquisición procedía a mostrarle a los acusados de brujería los elementos de tortura que le aplicaría durante toda la noche para arrancarle una confesión, antes de entrar en la carnicería en si misma. En el 90 % de los casos con solo ver lo que podría pasarles los condenados confesaban cualquier cosa. Eso mismo hizo el PJ con Macri la semana pasada: le tiró atrás todas las leyes clave que Cambiemos necesita aprobar, cuando en realidad todas ya estaban negociadas y acordadas, después que el presidente decidió hacerles pasar un papelón con el tema Gils Carbó. Justo al PJ que tiene mucho mas en claro que Macri que la jefa de los fiscales es la piedra mas angular de todas para la supervivencia del kirchnerismo.

Después de esa demostración, esta semana los peronistas volvieron a lo acordado y, tras cobrarle al macrismo mas fondos para provincias y concesiones que mostraron triunfantes (como devolverle el presupuesto al quejoso Lino Barañao) procedieron a votarle a Macri sus leyes, como el Presupuesto 2017, el PPP, los debates obligatorios. La irresponsabilidad también afloró en proyectos de nuevos impuestos sobre el sector financiero que el massismo estudia anunciar para financiar una baja de ganancias sobre los sueldos.

El episodio, de todas formas, dejó heridas. Macri y el gobierno están preocupados porque su obra cúlmine en materia política, la reforma electoral, puede no estar a tiempo para el año próximo. Esa norma que debería cambiar la política es clave para un cambio de cultura en materia electoral que el macrismo considera clave.

Hoy habrá una nueva reunión en el Senado donde fueron convocados Alberto Dalla Via y Santiago Corcuera para debatir el proyecto que tendrá cambios. Macri ya acepta que haya boleta única electrónica con o sin chip (ver aparte).

El próximo martes habrá otra reunión de comisión. El problema es que para ese momento una horda de legisladores, dirigentes, intendentes y algún funcionario, estarán en vuelo a Washington para presenciar de cerca las elecciones presidenciales. No es el apoyo Hillary Clinton y al epopeya demócrata lo que los convoca. Lo que llama a los argentinos a ver ese espectáculo que son las elecciones estadounidenses es el pánico que muchos tienen a un triunfo de Donald Trump y todos quieren ver de cerca ese proceso. Así fuera de la mano de la OEA, del grupo que organizó Luis Ruvira de Dialogo Argentino Americano o por su cuenta, muchos marchan esta semana hacia EE.UU. Martín Lousteau ya avisó que espera a los visitantes el 8 con una recepción en la embajada. El peligro ahora para Macri es que le vacíen el Senado y tenga que esperar entonces otra peligrosa semana para saber que pasará con su tecno-voto.

Dejá tu comentario