9 de febrero 2015 - 00:00

Tsipras ordenó un plan de choque que desoye demandas de la troika

El primer ministro griego Alexis Tsipras se emocionó al finalizar su primer discurso ante el Parlamento. El 72% de los ciudadanos respalda la nueva administración encabezada por Syriza.
El primer ministro griego Alexis Tsipras se emocionó al finalizar su primer discurso ante el Parlamento. El 72% de los ciudadanos respalda la nueva administración encabezada por Syriza.
Atenas - El primer ministro griego, Alexis Tsipras, presentó ayer sus planes para desmantelar el "cruel" programa de austeridad de su país, descartando la ampliación del rescate internacional y poniéndose en curso de colisión con sus socios europeos, con quienes iniciará negociaciones clave esta semana.

Mostrando poco interés en las advertencias de los acreedores -la semana pasada el Banco Central Europeo (BCE) cortó las líneas de financiamiento a los bancos griegos- para que cumpla los compromisos generados en el rescate de 240.000 millones de euros, Tsipras aseguró que su intención es cumplir sus promesas de campaña para sanar las "heridas" de la austeridad generadas a cambio del dinero. Según dijo, Grecia lograría presupuestos equilibrados, pero no podría producir más superávits presupuestarios irreales, en referencia a los requisitos de tener números azules, excluyendo los pagos de la deuda.

"El rescate fracasó", dijo ante los aplausos del Parlamento. "Queremos dejar claro a todos que no estamos negociando. No estamos negociando nuestra soberanía nacional", afirmó y descartó una ampliación del rescate más allá de su fecha de expiración del 28 de febrero. No obstante, aseguró que cree que se puede alcanzar aún un entendimiento con sus socios europeos, con un denominado acuerdo "puente" en los próximos 15 días para mantener al país a flote.

El jefe de Gobierno no hizo mención de una posible "condonación" y aseguró que Grecia quiere saldar sus cuentas pendientes.

Bruselas espera esta semana a los representantes griegos para sus primeras reuniones del grupo. El ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, participará el miércoles en su primer eurogrupo -reunión de los ministros de Finanzas de los 19 países de la eurozona- y Tsipras acudirá el jueves a su primera cumbre europea.

Atenas quiere sentar nuevas bases frente a la troika negociadora (Comisión Europea, órgano ejecutivo de la UE, BCE y Fondo Monetario Internacional), con una reducción de su deuda (actualmente de 300.000 millones de euros), a través de mecanismos financieros sofisticados y menos obligaciones presupuestarias.

En su primer gran discurso ante los parlamentarios, el primer ministro ratificó que dejará sin efecto las reformas impuestas por los prestamistas europeos y el FMI: desde reinstaurar los bonos para pensionistas y cancelar un impuesto a la propiedad, hasta poner fin a los despidos masivos y subir el salario mínimo hasta los niveles anteriores a la crisis, todos anuncios que realizaron sus ministros el primer día de Gobierno. "Daremos comida, luz, techo y sanidad a decenas de miles de familias que pasan hambre y viven a oscuras", afirmó sobre el plan, que costaría unos 2.000 millones de euros, según medios internacionales.

"El pueblo griego dio un fuerte y claro mandato para acabar de inmediato con la austeridad y cambiar las políticas", señaló Tsipras. "Por tanto, el rescate fue cancelado por su propio fracaso y sus destructivos resultados", insistió.

En un gesto simbólico que parecía estar dirigido contra el principal acreedor de Grecia, Tsipras finalizó su intervención con la promesa de que intentará que Alemania pague compensaciones por la Segunda Guerra Mundial.

"Es una obligación moral e histórica" reclamar "indemnizaciones de guerra y el reembolso del préstamo obligatorio" que los nazis impusieron a Grecia y nunca fue devuelto. El monto total de ello sería de 162.000 millones de euros, esto es, el equivalente de la mitad de la deuda griega. Aunque Berlín respondió anteriormente "no" sobre la base de criterios jurídicos, el primer ministro griego considera que este caso constituye un buen argumento en las negociaciones.

Tsipras y Varoufakis finalizaron el viernes una gira europea donde insistieron en su programa de renegociación de la deuda, una postura que si bien está siendo seguida de cerca por los líderes de la Unión Europea (UE), a la fecha no logró grandes respaldos ya que el resto de los gobiernos mostró poca voluntad de cumplir con las demandas helénicas. La troika teme una vuelta atrás generalizada en las reformas fiscales y económicas, así como un regreso a los días de gasto sin freno.

En un intento de demostrar que es serio en su decisión de evitar una espiral alcista de los gastos públicos, Tsipras anunció recortes para adelgazar al Gobierno, reduciendo beneficios ministeriales como los vehículos y vendiendo uno de los aviones del premier. También detalló sus planes para combatir la evasión fiscal.

Agencias Reuters, AFP, DPA, ANSA y EFE, y Ámbito Financiero

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