14 de junio 2011 - 00:00

Tumba de Borges reúne enemigos de Cristina en Ginebra

Héctor Recalde
Héctor Recalde
La vida parlamentaria sigue más activa en Ginebra -donde sesiona por estos días la Asamblea Anual de la OIT- que en Buenos Aires. Hacia allí partieron diputados y senadores kirchneristas y radicales para sumarse a los debates sobre el mundo laboral y, también este año, sumarse al rap que la Argentina organizó en esa ciudad para recordar los 25 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges.

El fin de semana se trasladaron a esa ciudad todos los radicales que integran la comitiva. Ricardo Alfonsín, como se sabe, viaja a denunciar a Hugo Moyano ante ese foro por impedir la democracia sindical en la Argentina.

En ese grupo se enlistaron el jujeño Miguel Giubergia, Gerardo Morales y Alfredo Martínez, estos dos últimos con experiencia en caminatas alrededor del Lago Leman.

Para el Gobierno es preocupante la combinación que se da en esa ciudad por estos días. Morales fue presidente de la Comisión de Trabajo del Senado y Martínez fue su sucesor en el cargo. Ambos, a pesar de ser radicales, tienen contacto frecuente con Héctor Recalde y hasta impulsaron en el Senado algunas reformas laborales del moyanismo que el oficialismo no ve con buenos ojos.

Esta semana, los radicales se cruzaron por los pasillos de la OIT con Recalde (que seguramente no les quitará el saludo a pesar de que vayan a denunciar a su jefe en ese foro), pero también con el constructor Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Héctor Daer, Enrique Venturini, de los electricistas navales, y Juan Carlos Schmid, del poderoso Dragado y Balizamiento. En medio de ellos, y ya que Cristina de Kirchner no viajará a la cumbre de la OIT, estará Carlos Tomada encabezando la nutrida delegación del Gobierno.

Misión

Los radicales, además de por esa cumbre laboral, van a Ginebra con una misión ineludible: se reunirán alrededor de la tumba de Borges, en el cementerio de esa ciudad, en un acto homenaje en el que también participarán sindicalistas. Casi una conspiración de película. Alguno de ellos se escapará, además, a Venecia, para continuar allí con el recuerdo al escritor.

Alfonsín
viajó con una agenda ampliada a ese evento. Partió el viernes pasado e hizo escala primero en Madrid para tener encuentros con dirigentes del PSOE, un rito que no se pierde ningún radical que se precie.

Hoy Alfonsín viajará de Madrid a Ginebra con tiempo para hablar ante en uno de los foros y el jueves tener una reunión a solas con el director general del organismo, Juan Somavía, un viejo amigo que contó con el apoyo de su padre para la nominación en la OIT.

El viernes Alfonsín vuelve a Buenos Aires para un acto con Francisco de Narváez en La Matanza y renovar la ropa en la valija ya que parte nuevamente. Antes de las elecciones tiene agendadas visitas a Estados Unidos, Brasil, Chile y Uruguay.

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