"Había muchos cadáveres por el suelo, algunos mutilados, y el colectivo quedó completamente destruido", explicó Mohamad Mahmud Hamudi, un joven que minutos antes había pasado cerca del lugar. La zona del ataque es, además, altamente simbólica: el vehículo estalló frente a la sede del antiguo partido del dictador derrocado Zinedin el Abedin Ben Alí. El atentado de ayer es el tercero que sufre Túnez en 2015 tras los perpetrados el 18 de marzo y el 26 de junio en el museo de El Bardo, el más importante de la capital, y en la playa de Susa.
| Agencias AFP, DPA y EFE |


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