9 de abril 2010 - 16:43

Turismo por los greens de la Argentina

Los golfistas más apasionados gustan de recorrer los campos de todo el mundo. Con sus diferentes historias y geografías. En Bariloche, el Llao Llao (abajo) ofrece impactantes vistas.
Los golfistas más apasionados gustan de recorrer los campos de todo el mundo. Con sus diferentes historias y geografías. En Bariloche, el Llao Llao (abajo) ofrece impactantes vistas.
Así como contiene a una megaestrella como Tiger Woods o, sin mirar tan lejos, al campeón local Ángel Cabrera, ganador del US Open, el mundo del golf también nuclea a millones de fanáticos que ven a este deporte como una forma de vida. A tal punto llega este amor por los palos y la famosa pelotita blanca con hoyuelos que ha comenzado a crecer y formalizarse un nueva modalidad de turismo vinculada exclusivamente con el golf.

Se trata de una actividad que hasta hace unos años era poco conocida, pero hoy ya cuenta con una sólida estructura dentro del país para recibir jugadores extranjeros que desean despuntar el vicio en canchas ubicadas en sitios privilegiados, o que permite a los argentinos afinar su técnica en hoyos de Europa, Estados Unidos o Brasil.

Hablar de hobbie sería soslayar la gran pasión que rodea al golf. Se multiplica el número de personas que dejó de concebir que sus días transcurran sin estar cerca de un green, ensayando su swing o apretando el grip de su driver. Leyes del mercado mediante, una vez surgida esta nueva necesidad sin demora apareció la oferta, con propuestas «taylor made» -moldeadas por el propio cliente-, que incluyen el reparto del tiempo entre hoyos, recorridos turísticos e incluso actividades como la pesca deportiva.

Dentro del mercado receptivo, la Patagonia es el destino más buscado, ya que combina campos de alta calidad con vistas impactantes del paisaje, y la opción de tomar excursiones por la zona. La propuesta es muy tentadora para turistas con alto poder adquisitivo, que con apenas u$s 1.000 tienen cubierta buena parte de los gastos para pasar una semana entre Buenos Aires y San Martín de los Andes, donde se encuentra uno de los campos más buscados dentro de la Argentina, no sólo por su belleza natural, sino por haber sido construido por el experto australiano Jack Nicklaus.

Bariloche, Mendoza, Córdoba y la propia Buenos Aires (ver infografía) completan la lista de preferencias entre los campos de golf argentinos.

El público está integrado principalmente por estadounidenses y europeos, pero ya comienzan a sumarse asiáticos, mientras crece el interés de los brasileños (ver aparte).

«En su gran mayoría son amateurs, con hándicap medio. No vienen a tomar clases, sino a pasar un tiempo agradable. Son de la generación de los babyboomers, en general tienen a partir de 55 años», explica Jorge Peralta, director de la agencia Patagonia Golf, quien calcula que por cada temporada (entre noviembre y abril, aproximadamente) llegan unos 3.000 golfistas extranjeros a la Argentina.

Se trata de datos extraoficiales, ya que en la Secretaría de Turismo de la Nación aún no poseen números exactos, aunque calculan que desde 2004 se triplicó la cantidad de extranjeros golfistas que ingresan al país. Los argentinos también hacen su experiencia en el exterior. España es el destino privilegiado (ver aparte), pero también son opciones los campos ubicados en zonas de playas, como el Nordeste de Brasil, Sudáfrica, Tailandia o Jamaica.

Otra experiencia es la de viajar hacia canchas clásicas del Reino Unido, en especial las de Irlanda o Escocia.

También hay demanda de argentinos que siguen el circuito internacional, viajando para presenciar el US Open o el British Open que se juegan en los meses de calor del hemisferio norte. En todos los casos, el viaje es la excusa perfecta para seguir ligado a la pasión por el golf.