4 de noviembre 2009 - 00:00

UCR normaliza la conducción, pero sin solucionar interna

Julio Cobos
Julio Cobos
El radicalismo quedó desde el fin de semana pasado a pocos pasos de normalizarse como partido, aunque en el fondo debe enfrentar una de las internas más duras de su historia. Tras el acuerdo entre Gerardo Morales y Julio Cobos para lograr una conducción unificada desde diciembre, comenzaron a desaparecer algunos de los conflictos que llevaron a la ruptura partidaria con los concertadores que se fueron tras Néstor Kirchner con el vicepresidente a la cabeza. Una de esas trabas fue la intervención al radicalismo de Mendoza que desde el viernes pasado terminó oficialmente.

Cumpliendo con los ritos partidarios, el interventor en Mendoza, Carlos Le Donne, informó al Comité Federal el balance de su gestión y se despidió del cargo.

Fue el último escollo para terminar la crisis, que curiosamente tuvo su estallido más sonoro en esa provincia, cuando Cobos organizó el radicalismo K y que ahora terminará poniendo al candidato a presidente en 2011 y seguramente al nuevo presidente de la UCR desde diciembre, el también mendocino Ernesto Sanz.

Con ese esquema el Comité Federal del radicalismo que se reunió la semana pasada obviamente no decidió que Sanz fuera el sucesor de Morales, ya que esa elección debe hacerse en un plenario del Comité Nacional, pero fijó formalmente la fecha de esa reunión: será el 4 de diciembre e inmediatamente, a pesar de que el candidato aun se resiste a aceptar el cargo, Sanz asumirá la conducción del partido.

Morales, de todas formas, no parece dispuesto a quedarse únicamente con su banca de senador por Jujuy. Desde hace tiempo no sólo proclama la necesidad de la unidad en el radicalismo para enfrentar las elecciones, aunque eso le produzca cortocircuitos con su socia Elisa Carrió que obviamente no acepta en ese armado la candidatura presidencial de Cobos, sino que habla de una futura conducción más «colegiada» y que comience a cerrar las heridas que se abrieron durante su propia administración en la UCR.

Es cierto que a Morales le tocó presidir el radicalismo en una de sus peores épocas: heredó un partido que venía de perder lastimosamente elección tras elección en distritos claves como la provincia de Buenos Aires o la Capital Federal donde con vergüenza la UCR terminó quedándose sin representantes en la Cámara de Diputados y sólo con un legislador porteño.

Consecuencia

Ese proceso fue causa y consecuencia de la partida de dirigentes a otras tierras, como Margarita Stolbizer, que de secretaria general del radicalismo a nivel nacional pasó a candidata con partido propio y apoyo de Carrió en la provincia de Buenos Aires donde le ganó por lejos a quienes la habían expulsado del partido, como Leopoldo Moreau y Federico Storani.

Y el jujeño deja la conducción con otra realidad: no hay ningún radical que hoy rechace la idea de la candidatura de Cobos para 2011, aunque el vicepresidente no tenga pensado renunciar a su cargo hasta el fin del mandato (como ratificó ayer) por lo que no podrá reafiliarse a la UCR hasta ese momento. Pero además, Cobos vuelve al radicalismo rodeado de algunos de los protagonistas de la mayor interna partidaria en territorio bonaerense e inclusive en la Capital, como Moreau, Storani y también Enrique Nosiglia. Pero también con un acuerdo con Carrió y el socialismo que deberá encontrar la forma de sortear la segura ruptura que supondrá el año que viene el debate en el grupo por las candidaturas presidenciales.

Esa nueva unidad en la UCR que surgió tras el acuerdo de todos por llevarlo a Sanz como presidente, entonces, no lo tendrá a Morales afuera, que seguirá en su rol de representante del radicalismo que se negó a pactar con Kirchner en su momento. Sobre todo cuando aún quedan por resolver algunos conflictos como las intervenciones a Santiago del Estero, sin pronóstico cierto, la de Salta y la de Corrientes, esta última en fase de solucionarse a principios de 2010.

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