4 de marzo 2009 - 00:00

UCR: regreso a la puja interna (casi familiar)

Ricardo Alfonsín
Ricardo Alfonsín
El lanzamiento de Ricardo Alfonsín como candidato a diputado nacional para competir en la interna de la UCR bonaerense el próximo 10 de mayo marca el retorno a la puja interna, cada vez más acotada, casi familiar.
Diezmada por varias puntas, es un enigma cuántos afiliados participarán de esa primaria donde, en teoría, se elegirán los candidatos que la UCR pondrá en la mesa para, más adelante, negociar listas con otros sectores, sobre todo la Coalición Cívica y el PS.
Esa «virtud» radical de recurrir una y otra vez a internas, hábito nada habitual en otros partidos -el PJ, cada tanto, hace alguno- aparece en este turno como un factor crítico porque congela, sino rompe, las negociaciones que se llevaban a cabo para unificar a todo el radicalismo.
De hecho, Alfonsín junior se lanzó a una batalla que semanas atrás parecía inconcebible ya que, por varias vías, existían compromisos de sectores y dirigentes de peso -entre ellos Elisa Carrió y Gerardo Morales- de reservarle un lugar en la boleta de octubre.
Algo cambió y a ese cambio no parece ajena Carrió. La jefa de la CC, que por otro lado dice que no quiere quedar presa del panradicalismo, termina de algún modo jugando en una interna chica, casi mínima, del partido que dejó hace años y al que se cansó de criticar.
Fueron Carrió y Gerardo Morales, a quien reporta ahora el ex moroísta Daniel Salvador, titular de la UCR bonaerense, los que sugirieron a Alfonsín hijo a lanzarse a una interna reducida con el dueto histórico que conforman Leopoldo Moreau y Federico Storani.
Éstos habían pactado con el hijo del ex presidente un juego compartido para una futura negociación con Carrió. Aparecieron otras voces y otras figuras, y aquel acuerdo se disolvió. Ahora, una vez más, marchan a enfrentarse en las urnas.
Sin margen, Storani juntará el sábado a su gente para hacer alguna demostración de existencia, mientras, como un reflejo cruel, el viernes, en Mar del Plata, se hará otro show UCR para festejar el año de la conformación de Superación Radical, grupo integrado por buena parte de lo que fue, alguna vez, el storanismo.
El lanzamiento de Alfonsín junior tuvo efectos colaterales. Congela, en principio, las negociaciones encaradas con la intención de reunir bajo un mismo paraguas las diferentes expresiones del radicalismo.
Plan B
«Ricardito», incentivado desde afuera, se puso al frente de una cruzada para enfrentar a Moreau-Storani -ambos detestados por Carrió y Morales- con la intención, nunca garantizada, de vencerlos en las internas para, de ese modo, sacarlos del reparto futuro en la negociación con la CC y el PS.
Hay, siempre hay, un plan B. En caso de derrota, Alfonsín podría otra vez salir a cuestionar la transparencia de las elecciones como ha hecho en internas anteriores. Preparado para esa eventualidad, dejó circular la idea de que pediría veedores externos para controlar los comicios.
Lo mismo que la UCR y la CC -también PRO- piden para las elecciones generales para cuestionar al Gobierno, Alfonsín hace mirando a la vida interna de la UCR.

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