23 de diciembre 2013 - 00:00

UCR se queda de vacaciones en el Comité Nacional

Ernesto Sanz, Mario Negri
Ernesto Sanz, Mario Negri
Los primeros en anunciar la mala noticia fueron el mendocino Ernesto Sanz, nuevo presidente del Comité Nacional, y el cordobés Mario Negri. Junto con el jujeño Gerardo Morales, los tres son hoy la verdadera conducción del radicalismo. En esa condición comenzaron a anunciar, en un intento por seducir al resto de la dirigencia que, tras las fiestas, las vacaciones de la conducción este año será, mayormente, en la Capital Federal.

Los radicales quieren monitorear de cerca todo lo que suceda en el Gobierno, independientemente que Cristina de Kirchner permanezca en El Calafate.

Pero, además, buscan dar una señal a la interna del partido que terminó en uno de los años más calientes que se recuerden.

Pese a la unidad que apareció en los acuerdos armados para la elección de octubre, con el UNEN en la Capital Federal, la alianza con el FAP en la provincia de Buenos Aires o las listas internas acordadas como en Mendoza, tras ese tiempo de armonía el partido entró de nuevo en convulsión.

Todo tiene su explicación en la presidencial de 2015. Muchas de las imágenes que se verán en esa interna se aceleraron también porque en diciembre venció el mandato de Mario Barletta en la presidencia del Comité Nacional.

Tras dos años de una conducción complicada, donde el poder real del partido y los bloques no siempre pasaron cerca del poder formal de la conducción, Sanz, sin demasiada resistencia aparente, asumió una presidencia partidaria que se anuncia como mucho más política que la de Barletta.

Y parte de este verano caliente para los radicales se debe a las consecuencias de las negociaciones por el poder dentro de la UCR que se vieron en diciembre.

Sanz no sólo será presidente de la UCR hasta 2015 sino también quien le dispute a Julio Cobos la candidatura presidencial del partido. Ya se anunció en el propio mensaje de asunción del mendocino que el armado de esa opción, clave en un partido que hoy es segunda minoría con fuerte poder en los recintos, no podrá tener ADN peronista alguno.

Es sólo una de las opciones en disputa. La otra es si la propia UCR llegará unida o antes, quizás durante este verano, comenzará a crujir.

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