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UIA insiste con ‘‘diálogo social’’ y más créditos
En diálogo con este diario, el dirigente empresario admitió que su viaje tenía como uno de sus propósitos enviar un mensaje de diálogo social de cara al momento complejo que atraviesa la economía y los vínculos entre las fuerzas políticas y las gremiales.
No fue de lo único que habló: el dirigente también se refirió a los anuncios hechos el miércoles por la Presidente respecto de que se exigirá a los bancos prestar el 5% de sus depósitos para proyectos productivos.
«Estamos de acuerdo con la filosofía del anuncio, pero queremos ver las normas para instrumentar esa política. En principio está muy bien que el Estado intervenga para que las entidades financieras les presten a las empresas, porque hoy trabajan con tarjetas de crédito y financian el consumo (87% de los préstamos van a ese fin) y no queda nada para el desarrollo», le dijo Mendiguren a este diario.
Cabe recordar que la génesis del anuncio presidencial fue una reunión en la sede de la UIA en la que los empresarios le reclamaron más crédito a la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. La jefa de la autoridad monetaria convocó a una asamblea de industriales y banqueros, en la que los hombres del sistema financiero dijeron que tenían líneas de crédito para las empresas, pero que nadie se las pedía. Llamativamente, el vocero de esta postura fue Carlos Heller (Credicoop), sin duda el banquero más cercano al Gobierno. Le respondieron que los bancos piden tantos requisitos que a las pymes les resulta imposible acceder al crédito. Les replicaron que la mayoría de esas pymes están en negro y, por lo tanto, imposibilitadas de ser objeto de crédito.
Después de ese cónclave hubo otras dos reuniones de la «mesa de acuerdo» que se conformó; una se hizo en el Central y la otra en el Ministerio de Industria. Participaron técnicos de la UIA, de ADEBA, de ABA y también un delegado de Axel Kicillof, virtual ministro de Economía. No hubo mayores avances y la Presidente decidió hacer el anuncio del miércoles.
Tanto en el mercado financiero como entre los industriales hay poca fe de que esto finalmente se ponga en práctica. Mendiguren recordó su paradigma: el brasileño BNDES que se fondea con un aporte de empleadores y trabajadores que representa el 11% del PBI de Brasil, monto que se aplica a financiar el desarrollo industrial de ese país. «Si no se aplica una política similar a la de Brasil y el mercado de capitales sigue destruido en la Argentina, algo hay que hacer para que los bancos presten a las industrias», dijo el empresario.
No fue el único: en un tono mucho más eufórico, dos entidades cercanas a las políticas oficiales (ADMIRA, metalúrgicos; y la CGERA) se sumaron sin reparos a apoyar los anuncios presidenciales respecto de la política crediticia.
En lo que hace a su travesía patagónica, Mendiguren llegó a un territorio en que la armonía tampoco reina: los empresarios locales preparan una protesta contra el fuerte ajuste fiscal (suba de impuestos) que planea aplicar la gobernadora, aduciendo que de instrumentarse tal como quiere la mandataria K, la provincia perderá competitividad.
El titular de la central fabril llevó una carpeta con 32 proyectos industriales que se pondrían en marcha a través de una denominada Plataforma de Vinculación Tecnológica, en la que el Ministerio de Ciencia y Tecnología aportaría el «know how» para la «modernización productiva». En lo que hace específicamente a Tierra del Fuego, llevó proyectos de innovación del equipamiento tecnológico en los sectores pesquero, alimentos, acuicultura, forestal, energía, minería y turismo.


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