28 de mayo 2010 - 00:00

Última parada, la gloria

La imagen de Maradona en pleno entrenamiento. Hoy Argentina parte hacia Johannesburgo a jugar la Copa del Mundo, indudablemente el mayor desafío de Diego como entrenador.
La imagen de Maradona en pleno entrenamiento. Hoy Argentina parte hacia Johannesburgo a jugar la Copa del Mundo, indudablemente el mayor desafío de Diego como entrenador.
Veintitrés relojes ansían que llegue la hora de despegar. Hoy, a las 18:15, termina el compás de espera cuando el vuelo SA 227 de South African Airways despegue sus ruedas y enfile hacia Johannesburgo, es decir, lleve al equipo argentino a jugar la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010. Una delegación de más de sesenta personas (jugadores, sparrings, directivos, empleados) que, como es de esperar, tendrá en el DT, Diego Maradona, al imán que atraiga toda la atención y las miradas cuando aterrice en las primeras horas del sábado 29 en la sede mundialista.

Ayer, al entrenamiento matutino tuvo un prólogo muy destacado. Si bien fue a puertas cerradas, tal la modalidad que se adoptó desde el cuerpo técnico en la última semana de trabajo, trascendió que primero Juan Sebastián Verón y luego Javier Mascherano fueron los que llevaron adelante una arenga con un gran condimento emotivo, con el mensaje claro de que cada uno de los futbolistas aprovechase con sus seres queridos las últimas horas antes de emprender viaje, porque desde que se junten hoy a las 16 en el predio de Ezeiza, el único objetivo será tener una gran actuación en el Mundial. Sólo 15 futbolistas pudieron entrenar en el campo, con Diego como es habitual dirigiendo el partido en espacios reducidos. ¿Y el resto? La aplicación de la vacuna de prevención contra la fiebre amarilla trajo las consecuencias esperadas, entonces Higuaín, Clemente Rodríguez, Di María, Burdisso, Bolatti, Andújar, Otamendi y Jonás Gutiérrez se quedaron en el gimnasio por padecer algunos cuadros gripales, otros un poco de fiebre o algunos dolores articulares, todo dentro de lo previsto según el médico Donato Villani.

La misión argentina en Sudáfrica se viene trabajando incluso desde antes de que el equipo de Maradona sellase su pasaporte aquella noche del Centenario; inmediatamente después de la confirmación de Pretoria para hacer base de la delegación, los empleados de utilería comandados por Marcelo Dalto pusieron manos a la obra de una logística sin igual, en la cual se contempla absolutamente el traslado de todo lo que realmente necesitará el grupo por espacio de 45 días, hasta que el Mundial baje la persiana. Hace más de una semana que a la universidad donde se concentrará Argentina arribaron 50 bolsones y 35 baúles con ropa de entrenamiento, de tiempo libre e indumentaria oficial para los partidos. Cuarenta juegos de camisetas (las tradicionales celeste y blanca y las azules), las cuales tendrán una pequeña diferencia con mundiales anteriores: tendrán estampados el rival y la fecha de cada partido que disputó la Selección nacional. En cuanto al calzado, cada futbolista tendrá a su disposición entre seis y siete pares de botines. También se carga mucho de las necesidades alimentarias. Latas de dulce de batata y de membrillo, potes de dulce de leche, yerba, alfajores, algunas golosinas tradicionales, es decir, todos insumos que no se consiguen con facilidad en Sudáfrica para cubrir las necesidades de semejante delegación. Otro dato más: un frigorífico proveerá los 3.000 kilos de carne que se consumirán en la estadía. Se va Argentina, se van los 23 dueños de la gran ilusión que tiene el país futbolero para este año 2010. Como dice la leyenda del bus que utilizará el equipo durante el Mundial: «Última parada, la gloria». Indudablemente de eso se trata la expectativa que genera un plantel de semejante capacidad técnica, potenciados por una ecuación que ha marcado la historia de nuestro fútbol: Maradona + Mundial.

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