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Último envión de Kirchner se concentra en conurbano
En La Plata, donde afirman que la dupla Kirchner-Scioli remontó y quebró el techo del 20%, se obsesionan por un cálculo: la derrota en el interior, especulan, no debería ser por más de un 10% respecto de Francisco de Narváez. Si es mayor, el resultado se vuelve incierto.
En los cuarteles de Unión-PRO, en tanto, hacen sus propios pálpitos: el tracking diario que revisa De Narváez lo ubicó, la semana pasada, a la par del peronismo con Margarita Stolbizer muy lejos de la cima: apenas 15,8 contra los 33 de Kirchner y el empresario.
Cada cual maneja su propio pronóstico. Stolbizer y Ricardo Alfonsín alientan a sus militantes con un sondeo de Opinión Autenticada que otorga al Acuerdo Cívico el 23% de los votos, apenas unos puntos abajo de Unión-PRO. Un dato para tratar de romper la polarización.
Ardores
El mapeo de Kirchner, a su vez, aportó una sorpresa: la decisión del ex presidente de meterse en la campaña porteña junto a Carlos Heller, con quien se mostrará hoy (ver nota aparte), como parte de una táctica para orientar el voto de los sectores pro K hacia el banquero.
Fuera de agenda irrumpió, también, la inédita intensidad que ayer se apoderó de la quinta de Olivos y llegó con sus esquirlas, incluso, a Ginebra, Suiza, donde se encuentra Cristina de Kirchner para participar de la asamblea anual de la OIT (ver nota aparte).
Entre Ginebra y Olivos se programó una avalancha, en medio de la furia, para refutar una versión periodística sobre el supuesto -y desmentido por cuatro voceros K- adelantamiento de las elecciones presidenciales.
Detalle: formalmente, el PJ podría publicar en estos días una solicitada para responder esa hipótesis a la vez que pronunciar una serie de interpretaciones sobre por qué Clarín publicó esa versión. Anoche, Kirchner evaluaba con dirigentes del PJ y ministros esa alternativa.
Scioli, Florencio Randazzo, Sergio Massa y Aníbal Fernández, con matices y tonos diferentes, negaron cualquier adelantamiento. «Es absurdo», dijo el gobernador; es «un panfleto», dijo Fernández. «Es mentira», aportó el jefe de Gabinete. «Es un disparate y una falta de respeto», completó el coro Randazzo.


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