Es posible que el 1,39% que ganó ayer el Dow (quedó en 11.774,59 puntos) esté marcando un cambio de humor en los inversores. También es posible que no sea más que reflejo del cierre de posiciones para reducir riesgo antes del fin de semana. Pero hay otras posibilidades. Por ejemplo, al revisar quienes lideraron ayer la suba encontramos arriba de todo al sector carbonífero, el gran ganador con la catástrofe japonesa (con el petróleo caro y la energía atómica desprestigiada, el mundo podría cerrar los ojos ante la más contaminante de las alternativas energéticas). Inmediatamente debajo estuvo el sector petrolero y sus variantes, reflejando el 3,51% que voló el precio del crudo al cerrar en u$s 101,49 por barril (en promedio los commodities treparon un 3,1%; el oro ganó un 0,57%). Esto encuentra dos explicaciones. Por un lado la crisis en el mundo árabe, donde en primer lugar el dictador libio habría comenzado a bombardear masivamente la población de Benghazi, el centro más importante de los rebeldes, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU seguía estudiando imponerle una zona de exclusión aérea (los más renuentes a tomar esta medida eran los rusos). El segundo lugar tenemos la creciente crisis en Bahréin donde el rey, con auxilio de tropas sauditas y policías de la UEA (pero una férrea protesta iraní) encarceló a los principales líderes de la oposición. Una segunda explicación a la suba de los commodities tiene que ver con los rumores de que el Banco de Japón estaría presto a intervenir para devaluar el yen, para lo que contaría con el aval explícito del G-7. Esto significa que el desarmado de operaciones de carry trade y repatriación de capitales nipones podría finalizar pronto (el problema es que si el BoJ no tiene éxito en la primera intervención, no le quedan muchas más balas), volviendo a inundar de liquidez al mercado global.
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