12 de noviembre 2015 - 00:20

Un asesinato que se gestó en un geriátrico

 El homicidio fue brutal. Francisco Garcías fue asesinado en Benavídez. Su cuerpo fue encontrado en un auto. El cuerpo presentaba un corte en el cuello.

Al principio, en la causa, se pensó que se había tratado de un homicidio en ocasión de robo, pero no fue así.

La investigación motorizada por el querellante Sergio Arenas y por el fiscal Cosme Iribarren demostró que se trató de un crimen por encargo.

Por el caso hubo tres detenidos. Los acusados eran Yolanda Barrios, esposa de la víctima, Brian Federico Santillán y Patricia Ríos.

Según la investigación, el asesinato se planificó en el geriátrico "El Ángel" donde trabajaban la esposa de la víctima y Ríos.

De acuerdo con la pesquisa, fue la propia esposa la que contrató a Santillán para que cometa el asesinato por encargo. Ríos fue la que los presentó.

Semejante logística criminal tenía un objetivo: Barrios se quería sacar de encima al marido porque supuestamente éste le pegaba.

Entonces, según la justicia, el grupo operó del siguiente modo, la esposa llamó a Santillán para que pase por el geriátrico. Luego llamó a su esposa, -que trabaja como remisero- para que traslade a Santillán, que se hizo pasar por pariente de un anciano internado en el geriátrico.

Entonces, engaño mediante, el remisero manejó hasta Benavídez con el falso pasajero detrás. Allí Garcías terminó asesinado, cerca de un descampado.

Según los forenses, "desde atrás, Santillán atacó a Garcías, le cortó el cuello y le robó el celular". Luego, llamó al geriátrico para avisarle a Barrios que "el trabajo" había concluido.

A los acusados los detuvieron de arranque, pero los liberaron el 31 de diciembre de 2009 porque la prueba "era inválida y las declaraciones de los acusados no tenían valor judicial".

Entonces el fiscal volvió a investigar todo de cero.

Con la ayuda del sistema VAIC logró probar los llamados y vínculos entre los acusados.

"Se llegó a destino pero por prueba independiente", dijo el querellante Sergio Arenas.

En diciembre de 2011, Barrios y Santillán fueron condenados a 17 años de cárcel y Ríos que fue el nexo, quien los presentó, terminó absuelta.

El abogado querellante apeló, y la Sala III de la Casación, integrada por los jueces Carral, Violini y Borinsky, le dio la razón.

Los jueces rechazaron todos los planteos de la defensa y el 15 de abril de 2014, Ríos fue condenada por el delito de homicidio.

Los magistrados entendieron que la absolución había sido "arbitraria" y ordenaron la inmediata detención de Ríos.

El fiscal y el querellante pidieron que la condenen a 14 años y medio de prisión.

La imagen del final del caso fue impactante. Antes de la detención, Ríos estuvo tomando café en un bar frente a los Tribunales. En otra mesa, estaba la familia de la víctima. Los separaba un abismo.

Un crimen por encargo planificado en un geriátrico y un final con condena para todos: el cerebro del plan, el sicario y el nexo.

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