20 de diciembre 2011 - 00:00

Un blindaje por la crisis y dos ingresos, la agenda del Mercosur

Hugo Chávez
Hugo Chávez
Las dos cumbres de ministros de Economía de la Unasur convocadas -una en Lima y la otra en Buenos Aires- al estallar la debacle europea serán el antecedente inmediato del blindaje que hoy aprobaría el Mercosur para prevenirse de los coletazos de esa crisis.

Lo que, por su dimensión política, no pudo agilizar la Unión Suramericana, lo impondría el bloque sureño: una suba selectiva y, en principio, temporal, del Arancel Externo Común (ECM) que rige para los productos que ingresan de países extra Mercosur.

En la cumbre, en la que José Pepe Mujica, traspasará la presidencia pro témpore a Cristina de Kirchner, los mandatarios levantarían la mano para aprobar esa medida que, se anticipa, será resistida por la Unión Europea que negocia, hace años, con el Mercosur.

De hecho, Antonio Tajani, presidente de la CE, está en Montevideo para expresar que la Unión Europea (UE) busca «más que nunca» avanzar en los acuerdos de asociación con el Mercosur. Admitió «problemas», pero consideró que lo «importante es la voluntad política».

Ayer, en la reunión preparatoria de los cancilleres del bloque, se avanzó en el diseño de esa medida que pretende «preservar a industrias sensibles» del ingreso indiscriminado de productos ante la retracción en el consumo que se proyecta en Europa y los excedentes de economías como la China.

El canciller argentino, Héctor Timerman, defendió esa posibilidad: «La suba -dijo- del Arancel Externo Común, dentro del marco que permite la Organización Mundial del Comercio (OMC), es beneficioso y debe beneficiar a todos los países miembros del bloque».

La matriz, expresada en la reunión de los ministros de Economía de la Unasur -que tuvieron, de hecho, una reprimenda de los cancilleres por demorar las medidas- fue ampliada y detallada por el Consejo Común del Mercosur, ámbito técnico-político que recomienda medidas y su implementación.

En los debates previos, ese consejo analizó la suba de «las alícuotas del impuesto de importación por encima del Arancel Externo Común (AEC) para las importaciones originarias extrazona», según su acta de recomendación.

El trabajo va más lejos: «Una adecuada gestión de la política comercial arancelaria -precisa- del Mercosur debe tener en cuenta la coyuntura económica internacional». La referencia es obvia: la crisis europea y de E.UU. puede afectar negativamente la balanza comercial del Mercosur.

Temporada

Cristina de Kirchner, que suele ufanarse de aplicar un modelo autóctono que le permitió superar los terremotos de 2008 y encarar con mayor solvencia los nubarrones que vienen de los «países centrales», estará al frente del Mercosur durante los próximos seis meses.

Puede, por tanto, tener que comandar el bloque en los meses más agitados de la crisis internacional. Y no sólo respecto de la relación con el resto del mundo, sino, y sobre todo, en medio de las tensiones entre los países miembros por las quejas de trabas paraarancelarias.

Uruguay, de hecho, ha objetado de manera permanente los problemas para ingresar productos a Brasil y la Argentina, por la vigencia de licencias no automáticas. Es decir: además del blindaje externo, los presidentes volverán -una vez más- a entreverarse en discusiones sobre la propia convivencia.

Se trata, en materia de comercio interregional, de un volumen de u$s 50 mil millones. De hecho, el ministro de Industria uruguayo, Roberto Kreimerman, pidió que los «buenos acuerdos» logrados «ahora funcionen en forma automática y con cierta institucionalidad».

En ese debate habrá un debut argentino: la morenista Beatriz Paglieri, secretaria de Comercio Exterior, delegada de Guillermo Moreno, estrenará nuevo cargo y se encargará de las negociaciones con los demás miembros del Mercosur en materia de comercio interregional.

En paralelo a la posible suba del AEC, el Mercosur tomará una medida de ampliación de sus sociedades: firmará un tratado de libre comercio con el Estado de Palestina similar al que rubricó, cuatro años atrás, con Israel.

A pesar del impacto económico, es sobre todo una medida de simbolismo político: refuerza la línea de reconocimiento de Palestina como Estado.

La otra medida política de envergadura que se proyecta para la cumbre se vincula con la ampliación del Mercosur. Al ingreso de Venezuela, que todavía está trabado porque falta la aprobación legislativa de Paraguay, se sumará un pedido de Ecuador para incorporarse al bloque.

Envión

El uruguayo Mujica, Cristina de Kirchner, la brasileña Dilma Rousseff y el paraguayo Fernando Lugo analizarán darle un envión definitivo al ingreso pleno de Venezuela y, además, escucharán el pedido directo del presidente de Ecuador, Rafael Correa, para aceptar el ingreso de su país.

La dimensión que le otorgan Venzuela y el Mercosur se mide en dos datos: Hugo Chávez, a pesar del problema de salud, anunció ayer que llegará hoy a Montevideo para estar al frente del pedido de ingreso expreso. Antes, Mujica sugirió evaluar atajos jurídicos alternativos ante la demora, ostensible, del Senado paraguayo para avalar la incorporación del país caribeño.

Ayer, la Cumbre Social del Mercosur emitió un dictamen en ese sentido al sugerir la rápida y total incorporación de Venzuela al bloque sureño.

En simultáneo, se discutirá sobre la firma entre los socios de tratados de intercambio de información tributaria, un aspecto que es reclamado a Uruguay por parte de la Argentina.

En ese sentido, Uruguay se muestra a favor de aceptar un acuerdo de esa naturaleza, pero pide evitar la doble tri-butación.

La OCDE excluyó el jueves a Uruguay de una «lista gris» de «paraísos fiscales» luego de haber completado la firma de 18 acuerdos de intercambio de información tributaria, tal como lo exigía la organización.

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