24 de diciembre 2015 - 00:00

Un “Cascanueces” con poca fuerza cerró año del Colón

“El cascanueces” en el Colón: Carla Vincelli vuelve a brillar en un papel a su medida, aunque el marco no fue el ideal.
“El cascanueces” en el Colón: Carla Vincelli vuelve a brillar en un papel a su medida, aunque el marco no fue el ideal.
"El cascanueces", ballet en dos actos. Música: P. I. Tchaikovsky. Coreografía: M. Guerra. Ballet Estable del Teatro Colón (director: M. Guerra). Coro de Niños del Teatro Colón. Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Dirección musical: E. Siffert (Teatro Colón, 22 de diciembre).

Si el comienzo del año fue auspicioso para el Ballet Estable del Teatro Colón, no lo fue tanto el final, por muchas y muy diferentes razones. Luego del súbito reemplazo de un título importante como el "Onegin" de Cranko por un "Romeo y Julieta" firmado por el director de la compañía, Maximiliano Guerra, que recibió a través de la prensa acusaciones de plagio por parte de la viuda de MacMillan, el ballet programado como cierre de la temporada, "Anna Karenina" de Boris Eifman, fue sustituido por un "Cascanueces" también con la firma de Guerra. Si bien los problemas con los derechos fueron atribuidos en reiteradas oportunidades a la gestión anterior, trascendieron nuevos motivos de descontento hacia la actual .

En lo que respecta a la producción que hasta este fin de semana se ofrece, los resultados tampoco son los mejores. Reutilizando los decorados de Sergio Massa y el vestuario de Gino Bogani para la versión de Lidia Segni que se vio el año pasado, la coreografía de Maximiliano Guerra carece de encanto y aparece confusamente delineada. También es evidente la falta del tiempo suficiente para una ejecución sólida, pese al esfuerzo denodado y el enorme profesionalismo de todos los bailarines.

Carla Vincelli vuelve a brillar en un papel a su medida y Federico Fernández asume su parte con hidalguía y excelencia. Como el Rey de los Ratones se destaca Dalmiro Astesiano, Martín Miranda cumple un muy buen papel como el omnipresente Drosselmeyer, y en otros papeles sobresalen Macarena Giménez, Maximiliano Iglesias, Natalia Pelayo, Luana Brunetti, Williams Malpezzi y Emilia Peredo Aguirre. A las órdenes de Emmanuel Siffert, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires enfrentó en la segunda función desajustes rítmicos, imprecisiones y destemplanzas en varias de sus secciones, e incluso la actuación del Coro de Niños, habitualmente impecable, tuvo falencias de afinación.

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