14 de diciembre 2010 - 00:00

“Un ciclo increíble”

Verón fue declarado ciudadano ilustre de La Plata. El jugador no es solamente estandarte de Estudiantes, sino también de la ciudad que lo vio nacer.
Verón fue declarado ciudadano ilustre de La Plata. El jugador no es solamente estandarte de Estudiantes, sino también de la ciudad que lo vio nacer.
Cuando en 2006 Juan Sebastián Verón pegó la vuelta desde Europa para defender los colores de su amado Estudiantes, seguramente ni en el mayor momento de optimismo se habría imaginado este presente. El equipo platense se coronó campeón del fútbol argentino por quinta vez en su historia, y por segunda vez desde 2006, cuando ganó la recordada final del Apertura a Boca por 2 a 1 en cancha de Vélez. En el medio, levantó la Copa Libertadores en 2009, algo que la bruja valora: «Este club estuvo mucho tiempo sin ganar títulos y en estos cinco años obtuvo tres, por lo que éste es un ciclo increíble y eso se debe al esfuerzo de todos».

Verón aseguró que en ningún momento se pusieron nerviosos a pesar de que no podían abrir el arco frente a Arsenal, aunque se daban cuenta de que lo hecho en el primer tiempo había sido muy malo: «Sabíamos que no habíamos jugado un muy buen primer tiempo y no necesitábamos mucha reflexión tampoco para lo que venía. Por suerte nos pudimos coronar de nuevo. No ha sido fácil, pero por haber luchado tanto como lo hicimos contra la adversidad tiene mejor gusto», agregó.

Finalmente, el volante se encargó de despejar cualquier tipo de rumor sobre su futuro antes de que se forme: «Yo voy a seguir, y creo que los muchachos más grandes coincidimos un poco en esto de cerrar nuestro ciclo en el club». Además, volvió a insistir con su sueño de algún día llegar a ser presidente del club cuando deje el fútbol: «Mi idea es ser dirigente, pero es algo que se va a dar más adelante, todo tiene su tiempo, no hay que improvisar», aseguró.

La carrera de Verón ha tenido más altas que bajas. Ya muy lejos de sus polémicas con la camiseta de la Selección, el volante se vistió de referente de Estudiantes para luego convertirse en ídolo en poco menos de cuatro años. Su huella ya se encuentra grabada con tinta indeleble en la historia del club, la cual difícilmente será igualada por las futuras generaciones de jugadores «pincharratas».

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