Chiapas, al igual que el resto de México, es predominantemente católico desde el período de la colonia, cuando a partir del siglo XVI los misioneros españoles inculcaron la nueva fe a los pueblos originarios.
Si bien la religión en todo México exhibe diversos grados de sincretismo, en ninguna parte se manifiesta este fenómeno como en Chiapas, en el sureste, donde la fe católica se mezcló con un tenaz misticismo nativo que cedió mucho menos terreno que en otras regiones del país.
La combinación de creencias y rituales, cuyos practicantes son conocidos como "católicos tradicionalistas", encuentra su máxima expresión en el municipio de San Juan Chamula, cuyos habitantes oran en el templo de San Juan Bautista sobre un suelo cubierto por ramas de pino, pues no hay bancas, envueltos por humo de copal, una resina vegetal, y mutilan las imágenes religiosas.
Curanderos diagnostican males de los fieles y prescriben remedios consistentes en ofrendas con velas de diferentes colores, un licor artesanal de caña o, en casos difíciles, una gallina para sacrificio.
Aunque la localidad es visitada por muchos turistas, los extraños son vistos con recelo, acaso como un reflejo heredado de los días en que misioneros protestantes procedentes de Estados Unidos llegaron a la región alrededor de 1960.
Muchos pobladores abandonaron la tradición local y adoptaron diversas denominaciones evangélicas, como la presbiteriana, la adventista y la pentecostal.
El 1 de enero de 1994, al tiempo que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio entre México, EE.UU. y Canadá, también estalló en Chiapas un efímero levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) contra la centenaria marginación de los indígenas.
Si bien las hostilidades duraron menos de dos semanas, la revuelta atrajo considerable atención internacional sobre la situación de los indígenas del sureste mexicano, y el lema del EZLN, "Un mundo donde quepan muchos mundos", fue un imán para multitud de organizaciones caritativas, políticas y religiosas de todo el planeta.
Entre los nuevos predicadores que convergieron en Chiapas figuraban misioneros musulmanes procedentes del mismo país que trajo el cristianismo a México: España.
Desde entonces se produjeron escisiones entre los primeros conversos al islam, además de que llegaron misioneros de otros países, y a la fecha hay cuando menos tres mezquitas de corrientes diferentes en la periferia de la ciudad entre los también diversos templos protestantes.
En México están censadas apenas 3.760 personas como miembros de esa religión, una cantidad nimia en un país de 112,3 millones de habitantes. Chiapas cuenta sólo con 110, pero con un incremento de 144,4% respecto de los 45 del año 2000.
Es allí donde Francisco oficiará misa hoy en un centro deportivo, evento para el que fueron repartidas 100.000 entradas gratuitas.
Consciente de la diversidad étnica y religiosa de Chiapas, donde la población católica representa el 58% del total frente al 83% nacional, el episcopado señaló que el Papa "no viene a enfrentar a los grupos sociales, sino a tender puentes".
"Del Evangelio brotan principios universales, como el valor de la vida, la dignidad, los derechos y deberes de toda persona. Esto es algo que podemos compartir con miembros de otros credos religiosos, seguidores de otras tradiciones espirituales, librepensadores y no creyentes", dijo el coordinador de la visita, Eugenio Lira.
| Agencia EFE |


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