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Un escándalo enfrenta a Alan García con su partido
Alan García
Del Castillo y Quezada no sólo han hecho caso omiso al supuesto pedido del presidente Alan García de que dejen sus cargos en el PAP, sino que, además, de los seguidores de ambos han salido ataques contra el mandatario y máximo líder del partido, lo que contraría la férrea disciplina que caracteriza a éste.
Según el diario Perú 21, por ejemplo, en las reuniones apristas de los últimos días se usaron adjetivos como «desleal», «chantajista» y «reyezuelo» contra el jefe de Estado, algo que meses atrás habría resultado increíble.
Ayer, además, Quezada volvió a desafiar a García al advertir en una entrevista de radio que no dejará la Secretaría, aunque se cuidó de no atacar al presidente y, por el contrario, aseguró que comparte con él la preocupación por la moralidad.
Acusación
El PAP comenzó a verse mellado cuando Del Castillo, el principal líder del partido aparte de García, fue acusado de haberse valido del su cargo como presidente del Consejo de Ministros (2006-2008) para impulsar maniobras ilícitas.
Las sospechas contra Del Castillo, basadas en charlas telefónicas grabadas ilícitamente, se centran sobre todo en una presunta intervención para favorecer a un amigo en un negocio petrolero, a cambio de lo cual supuestamente recibió un departamento. Al ex ministro, que niega cualquier culpa, también se lo acusa de haber sucumbido a presiones de lobbystas en otros casos.
Cuando el escándalo parecía asfixiar al notorio líder aprista, la crisis golpeó a la nueva generación del partido, representada en Quezada, quien tuvo que renunciar a la presidencia del Organismo de Formalización de la Propiedad Informal después de que se probaron prácticas corruptas en ese organismo estatal.
Quezada reconoció la corrupción y dimitió como «responsabilidad política», pero afirma que lo ocurrido - el traspaso ilegal de tierras a presuntos traficantes próximos al partido- se hizo a sus espaldas. Diversos analistas estiman que eso es imposible.
Con los dos secretarios contra las cuerdas, García marcó distancia y pidió castigo contra los «ratas» y «miserables» corruptos, aunque cuidándose de no mencionar con nombre propio a los dos principales operadores del partido del que él es presidente.
En ese marco, trascendió que García presiona abiertamente en el interior del PAP para que Del Castillo y Quezada dejen la Secretaría. El mensajero ha sido supuestamente el presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, importante líder aprista, pero, dicen analistas, sin personalidad para poner orden.
Según el diario La República, cuando Del Castillo se enteró a través de Velásquez Quesquén del pedido de García, su respuesta fue: «Que nos lo diga en la cara». El diario Correo aseguró esta semana que la amenaza del presidente incluye su salida del partido.
Agencia DPA


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