Un gobernador chavista criticó a Maduro y reveló grietas internas

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Caracas - El chavismo mostró ayer sus primeras divisiones por cómo afrontó el presidente venezolano, Nicolás Maduro, las protestas en su contra con el pedido del gobernador de la provincia de Táchira, José Gregorio Vielma Mora, de liberar al dirigente opositor Leopoldo López, mientras que el Consejo Federal de Gobierno por la Paz convocado por el mandatario se debilitaba ante la ausencia del líder de la oposición, Henrique Capriles.

"Todos los que están presos por cuestiones políticas, mándalos para su casa. Incluyendo a Simonovis, incluyendo a Leopoldo López", propuso Vielma Mora a Maduro en una entrevista radial.

El gobernador, un exmilitar que participó en 1992 junto al fallecido Hugo Chávez en un fracasado levantamiento contra Carlos Andrés Pérez, se refería así al excomisario -preso por su presunta participación en el golpe de Estado que en 2002 derrocó brevemente del poder al chavismo- y al dirigente de Voluntad Popular (VP), detenido hace una semana por las protestas callejeras, respectivamente.

Vielma Mora también consideró "un grave error" y "un exceso inaceptable" la militarización que ordenó Maduro hace varios días en su estado, tras el recrudecimiento de la violencia que paralizó a la capital, San Cristóbal.

Táchira es la cuna de las protestas estudiantiles que empezaron el 4 de febrero contra la inseguridad en las universidades y que se extendieron por todo el país, incorporando nuevos reclamos por el grave deterioro económico que viven los venezolanos.

El gobernador, consciente de que las discrepancias públicas en el seno del chavismo son poco habituales, recordó que durante los gobiernos de Chávez "siempre mantuve una autonomía en mi verbo y mi pensamiento, y lo voy a mantener ahora más que nunca".

Ante las críticas que sus dichos generaron entre los simpatizantes del oficialismo, el exmilitar se defendió por Twitter donde aclaró: "Estoy con la revolución, no se cuál grave fueron mis palabras. Las asumo una a una. No quise causar un revuelo o daño a la revolución".

En tanto, la estrategia de Maduro de enfrentar las mayores manifestaciones en su contra a partir de un diálogo nacional, que incluya a los gobernantes de la oposición, se debilitaba anoche ante la negativa de Capriles de participar en la reunión pese a que había confirmado, el domingo, su asistencia.

"En una situación de violación de los derechos humanos y represión como ésta nosotros no podemos ir a Miraflores (palacio presidencial)", dijo el gobernador de Miranda y excandidato presidencial en una conferencia de prensa.

"Miraflores no es hoy un escenario para el diálogo y no lo será mientras sigan actuando bajo chantaje", agregó tras denunciar que por su decisión había sido amenazado con "no darnos más recursos para las comunidades de Miranda".

Ayer, las calles de las principales ciudades de Venezuela fueron bloqueadas por antichavistas que amontonaron basura y escombros y les prendieron fuego para interrumpir el tránsito, pese a los exhortos de líderes políticos de protestar pacíficamente.

Desde hace casi dos semanas, las manifestaciones recrudecen durante la noche y derivan en enfrentamientos entre jóvenes, grupos armados ilegales y cuerpos de seguridad que, hasta la fecha, dejaron 14 muertos, más de 140 heridos y 45 detenidos, según cifras oficiales.

Varios distritos opositores decidieron suspender los festejos públicos del carnaval por la situación del país. "No estamos para celebraciones", dijo el jefe del municipio caraqueño de Chacao, Ramón Muchacho, donde un manifestante murió baleado hace dos semanas.

Mientras algunos suspendían los festejos, Maduro decretó un feriado no laborable para el jueves 27 en conmemoración a una sublevación popular en 1989, conocida como "el Caracazo". El asueto previo a las fiestas de carnaval parecía un intento por bajarles el tono a las protestas en un país donde la gran mayoría suele aprovechar para ir a la playa. Pero algunos opositores aseguran que esta vez se quedarán. "Cambio cuatro días de carnaval por 365 días de seguridad", se leía en un cartel de un edificio en el este de Caracas.

En ese marco, la esposa de López, Lilian Tintori, y otras mujeres convocaron a una nueva movilización para mañana para exigir la liberación del dirigente de VP y protestar contra el Gobierno de Maduro, al que califican como dictadura.

"El está aislado de toda persona, no tiene comunicación alguna, no tiene radio, televisión, teléfono. El único contacto que tiene es la familia", dijo su esposa de 36 años en la sede del partido Voluntad Popular.

"Está en una celda de dos por tres (metros), aislado de otros presos", agregó. "Está encerrado en un calabozo, no lo dejan salir. El trato es mínimo: le pasan comida en la mañana, en el mediodía, en la tarde, pero el trato es frío. Es una cárcel militar". Tintori, una expresentadora de televisión y atleta del "kite-surfing" que tiene dos hijos pequeños con López, lo mantiene informado de los eventos afuera y envía a sus partidarios sus mensajes vía Twitter.

Agencias AFP, EFE y DPA,


y Ámbito Financiero

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