12 de marzo 2014 - 00:00

Un gremio con penoso historial de violencia

Con el trágico enfrentamiento de ayer en Villa Fiorito, la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) sumó un nuevo capítulo a su lamentable historial de violentos choques de facciones internas, que dejaron un tendal de heridos y hasta muertos.

Las disputas intestinas por el control político y económico de distintas seccionales no lograron ser controladas desde la cúpula del gremio que conduce Gerardo Martínez, referente de la CGT oficialista.

Las batallas campales en distintos puntos del país también incluyeron conflictos violentos con otros gremios. Veamos algunos casos:

• A fines de enero pasado, un sector rebelde al dirigente Humberto Monteros intentó ingresar por la fuerza a la sede gremial en la ciudad de Bahía Blanca, con el saldo de 3 heridos y 40 detenidos.

• En mayo de 2013, afiliados que respondían a la conducción intervenida apedrearon la sede del sindicato en la ciudad de Santa Fe y quemaron vehículos. Cinco personas resultaron heridas.

• En marzo de 2013, un delegado de la UOCRA del partido bonaerense de Coronel Pringles murió baleado, en el marco de un cruce de tiros con afiliados a un sindicato de transporte de cereales.

• En diciembre de 2012, y en medio de un proceso eleccionario, cincuenta personas tomaron la sede de la UOCRA en la localidad bonaerense de Zárate, dejando tres heridos de bala (uno de gravedad).

• En abril de 2012, una pelea entre las seccionales de Quilmes y Lomas de Zamora terminó con 9 heridos, uno de los cuales quedó en estado parapléjico. Parte de los protagonistas lo fueron también en el choque de ayer en Villa Fiorito.

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