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Un Manzi menos visitado por una gran cantante

Lidia Borda es una de las mejores cantantes que ha dado el tango en los últimos tiempos Y hay algo que la ha caracterizado siempre, además de su talento para ponerle voz a las canciones rioplatenses; y eso fue su espíritu investigativo, que la ha llevado a hurgar en el pasado, a aprender de los viejos discos, a rescatar lo poco transitado. Ése es el motor de este nuevo álbum, que viene luego de «Ramito de Cedrón», un trabajo muy distinto dedicado a la obra de Juan «Tata» Cedrón.
En este caso, la cantante decidió volver sobre la inmensa obra poética de Homero Manzi, pero ir más allá de los tangos, milongas y valses porteños muy difundidos y meterse además con el repertorio folklórico que el gran escritor santiagueño -había nacido en Añatuya- construyó a lo largo de su vida.
Hay algunos títulos muy conocidos, como los tangos «De barro», «Torrente» y «Responso» -en solo de guitarra de su hermano Luis Borda, responsable además de los arreglos y la dirección musical del disco-, la enorme «Milonga triste», el vals porteño «Romance de barrio» o el candombe «Oro y plata». Pero hay también piezas volcadas al folklore y prácticamente no reinterpretadas, como «Ay de mí», «Flor de cardo», «Gota de lluvia», «Pampa luna», «Pluma de nido» o «Tu nombre», que Manzi escribiera en sociedad con Sebastián Piana, Félix Lipesker o Pedro Maffia. En definitiva: un Manzi menos visitado al que muy bien vale la pena conocer, especialmente en estas interpretaciones.
R.S.


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