5 de noviembre 2013 - 00:00

Un “Mesías” en el que lucieron más los solistas que el coro

Mario Videla
Mario Videla
"Mesías", oratorio en tres partes. Música: G. F. H TMndel. Libreto Ch. Jennens. Orfeón de Buenos Aires (dir: Néstor Andrenacci). Ensamble de la Academia Bach de Buenos Aires. Dirección: Mario Videla (Festivales Musicales, Teatro Colón, 3 de noviembre).





El "Mesías" se ha erigido a través de los años no sólo en el oratorio más interpretado de los casi 30 que Georg Friedrich HTMndel escribió, sino en una obra cuya fama aún hoy prácticamente excede a su mismo autor y que no ha declinado desde su estreno en Dublin en 1742. A pocos años de haberlo ofrecido en el Auditorio de Belgrano, Mario Videla volvió a recurrir a esta apuesta segura como cierre del 2013 de Festivales Musicales, esta vez en el Teatro Colón.

La magnífica música de HTMndel descansa en una selección de textos bíblicos hecha por Charles Jennens y estructurada en tres partes: una primera centrada en la llegada del Mesías, una segunda que alude a la pasión de Cristo y su resurrección y una tercera y última en la que Jennens hace de nuevo una hábil combinación de textos bíblicos enfocada en la resurrección y el triunfo sobre la muerte y el pecado.

Sin un relato que oficie de hilo conductor, sin duda una de las dificultades que impone la interpretación del "Mesías" es la consecución de un clima que se sostenga a lo largo de toda la partitura. Videla realizó una lectura lineal de la obra, sin reclamar del coro y la orquesta prácticamente ninguna inflexión expresiva, y el clima no llegó a lograrse. Sólo hubo emoción en las intervenciones del brillante cuarteto de solistas integrado por Soledad de la Rosa, Martín Oro, Carlos Ullán y Víctor Torres (a pesar de los muchos cortes practicados por el director tanto para sus partes como para los fragmentos corales) y en el gran final.

Con un sonido discreto, el Orfeón de Buenos Aires respondió a las grandes exigencias y el grupo instrumental brindó una ejecución prolija, con excepción de algún mínimo traspié. La ovación final instó a reiterar el consabido "Hallelujah!", al que se sumaron los solistas como había sucedido al finalizar la segunda parte-, y la música de HTMndel volvió a demostrar que su mensaje no ha claudicado y que es capaz de imponerse más allá de ciertas vicisitudes.

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