Palocci fue arrestado en su residencia de San Pablo, acusado de haber recibido millonarios sobornos a cambio de intervenir en ambas administraciones para defender los intereses de la constructora Odebrecht.
El exfuncionario Palocci fue acusado por la fiscal Laura Gonzalves Tessler, responsable por la investigación, de haber actuado como intermediario en las negociaciones para que Odebrecht, la mayor constructora de Brasil y cuyos principales ejecutivos ya fueron condenados por la trama de corrupción de Petrobras, depositara entre 2008 y 2013 unos 128 millones de reales (38,8 millones de dólares al cambio actual) en cuentas bancarias vinculadas al exministro y al PT.
La principal prueba es un documento archivado en el teléfono móvil del expresidente de la constructora, Marcelo Odebrecht, en el que figuran pagos a políticos por favores recibidos por la empresa y donde el exministro es identificado como "El Italiano".
Según la fiscalía, entre los casos en que Palocci supuestamente intervino a favor de la constructora se destacan un decreto que ofrecía beneficios fiscales a empresas -entre ellas a Odebrecht-, el aumento de los créditos del banco brasileño de fomento para obras públicas en Angola -en donde la constructora tiene varios proyectos- y una licitación de Petrobras.
Además, los fiscales insistieron en presentar a Palocci como el interlocutor de Odebrecht en un negocio para comprar un edificio por 14 millones de reales (unos 4,2 millones de dólares) en San Pablo que estaría destinado a la construcción del Instituto Lula.
En tanto, la detención provocó una fuerte polémica que incomodó al Gobierno de Michel Temer.
El domingo, en un acto de la campaña para las elecciones municipales en Ribeirão Petro, en el interior de San Pablo y donde Palocci fue alcalde, el ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, dijo que "esta semana habrá novedades. Pueden estar tranquilos".
La referencia obligó a la Policía Federal a aclarar que no le dio al funcionario información secreta sobre sus próximos movimientos y generó conmoción en el Congreso, donde se lanzaron pedidos para que el Ministerio Público investigue y para que el ministro sea interpelado. En medio de la controversia, Temer anticipó que convocará a su ministro y filtró a la prensa su "molestia". En tanto, De Moraes explicó a la prensa que sólo había querido transmitir que la investigación del "petrolão" no será paralizada por el Gobierno, sino que "llegará hasta el fin".
| Agencias EFE y ANSA, |
y Ámbito Financiero


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