Elegido presidente desde la primera vuelta en junio de 2013, este religioso moderado prometió llegar a un acuerdo histórico y levantar las sanciones internacionales que paralizan la economía iraní, manteniendo al mismo tiempo el programa nuclear.
Las grandes potencias quieren asegurarse de que el programa nuclear iraní tiene una vocación estrictamente civil y que Teherán no busca dotarse de la bomba atómica y ofrecen a cambio levantar las sanciones.
Este acuerdo, duramente negociado desde hace más de veinte meses, y el resultado de las negociaciones finales en Viena determinarán la capacidad de Rohaní para hacer cambios en política interior y mantener sus promesas electorales en cuestiones culturales y sociales.
En las legislativas del 26 de febrero de 2016, el electorado podría votar por candidatos favorables a su política de apertura diplomática. Pero también podrían volverse hacia los conservadores si el presidente no cumple sus promesas, con o sin acuerdo nuclear.
"Para la población, la situación no cambió y muchos piensan que no se ganó nada en el juego de las negociaciones", explica Amir Mohebbian, un experto conservador cercano al poder.
La clase media iraní y la población pobre vieron desplomarse su poder adquisitivo desde 2012, con una inflación superior al 40% antes de la llegada al poder de Rohaní.
Su Gobierno, calificado de "tecnócrata", tuvo que enfrentarse también a la caída del precio del petróleo.
Después de adoptar en marzo un presupuesto de austeridad, el Gobierno redujo los subsidios directos establecidos por el expresidente Mahmud Ahmadineyad para atenuar la suba de precios. Si se levantan las sanciones bancarias y petroleras internacionales, habrá que esperar todavía para notar los efectos, "ya que la situación político-económica es muy mala", señaló Said Laylaz, analista próximo a los reformistas.
El presidente ya comenzó a hablar sobre reformas o sobres los avances esperados, pero sin éxito.
Según Laylaz, un acuerdo nuclear reforzaría a Rohaní frente a los reformistas, que habían prácticamente desaparecido de la vida política y del Parlamento después de la represión del movimiento de protesta de junio de 2009. Pero aprovecharon la victoria de Rohaní para volver al escenario político y dos partidos reformistas fueron autorizados en las legislativas.
Si les quitan el Parlamento a los conservadores, podrían aliarse con el presidente. Pero las peticiones de los reformistas de hacer cambios rápidamente podrían complicar las relaciones de Rohaní con el ala dura del régimen, preocupada por una liberalización de la sociedad.
Sin embargo, no habrá ninguna reforma sin acuerdo nuclear, y un fracaso supondría enormes tensiones políticas, en especial si se decretan nuevas sanciones, advirtió Davoud Hermidas Bavand, profesor de la Universidad de Teherán.
"Después de haber gastado tanta energía en las negociaciones, la única opción de Rohaní podría ser la de dimitir", antes del final de su mandato en 2017.
| Agencia AFP |


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