Su compromiso principal con los electores es el recorte de la deuda pública, hecho que requiere obviamente una negociación, aunque -precisó Syriza- no con la llamada troika (Unión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo).
La sede indicada para estas tratativas clave podría ser una conferencia internacional de los acreedores de Grecia, tal cual ocurrió en 1953, cuando en un encuentro de ese tipo se decidió la cancelación de las deudas de la Alemania que estaba emergiendo de las ruinas de la II Guerra Mundial.
El programa económico de Tsipras apunta, por ejemplo, a la cancelación de las leyes que permiten los despidos "fáciles" y masivos en las empresas. También está previsto un aumento del salario mínimo a 750 euros (de los 450 euros actuales), medida que está destinada a ser una de las primeras normas de un eventual Gobierno de Syriza.
Respecto de la pobreza en la que se encuentran muchos griegos, el plan de Syriza busca una intervención en el frente fiscal que se convirtió en un peso insostenible para millones de familias.
Un Gobierno encabezado por Syriza se apuraría en cancelar, por ejemplo, la odiada tasa sobre la vivienda (ENFIA) y elevar a 12 mil euros el umbral que permite tener facilidades consistentes en el pago de los impuestos.
Otro gran problema del país es el de la evasión fiscal, estimada en 68.000 millones de euros. Tsipras considera que unos 20.000 millones pueden ser recuperados en el lapso de siete años, gracias a la lucha a la evasión, sobre todo la de los contribuyentes más adinerados.
En el primer año entrarían de esta manera unos 3.000 millones, afirman los expertos de Syriza, precisando por otra parte que las clases sociales más débiles podrán contar con el beneficio del suministro de la electricidad gratis.
También será introducido un sistema de alimentos gratis gracias a un método de los vales de comida, además de asistencia médica sin pago para quien está sin trabajo y transportes gratis para los desempleados de largo plazo.
El empleo es otro tema clave: está prevista la introducción de un plan bienal dotado con un monto de unos 5.000 millones de euros financiado por los fondos de la Unión Europea. El objetivo es generar nuevos puestos de trabajo y poner en marcha sobre todo a aquellas pequeñas y medianas industrias que tengan un enfoque "ético" de la economía y que estén administradas por un joven.
| Agencia ANSA |


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