17 de septiembre 2013 - 14:32

Un proto-K, artífice del scrum opositor

La revancha de Colombi, radical que se soñó vice de CFK

Ricardo Colombi, de primer radical K a fronting de un espacio que unió a toda la oposición anti- K: Macri con Binner, los delasotistas con Libres del Sur, los Rodríguez Saá con la UCR.
Ricardo Colombi, de primer radical K a fronting de un espacio que unió a toda la oposición anti- K: Macri con Binner, los delasotistas con Libres del Sur, los Rodríguez Saá con la UCR.
Néstor Kirchner le generaba recelo y cuando un operador K llevó a Olivos la idea de poner a Ricardo Colombi como vice de Cristina de Kirchner, el patagónico verbalizó su preferencia. "Cobos me parece más confiable", dijo.

Colombi, un radical clásico, portaba prontuario peronizado desde que, a instancia de Eduardo Duhalde, selló un acuerdo con Eduardo Galantini -que se convirtió en su vice y tuvo como asesor juvenil a José Ottavis- para ganar la provincia en 2001, en un pacto UCR-PJ.

Invocaba, además, un dato histórico que encajaba en el relato de la Concertación Plural entre radicales y peronistas agitado por el kirchnerismo como versión sui géneris de un acuerdo nacional y movimientista: Colombi era correntino y radical como Hortensio Quijano, el dos veces vicepresidente de Juan Domingo Perón.

Como broche puso en su balanza un tercer factor: en la presidencial de 2003 fue el único gobernador de la UCR que apostó a la candidatura del santacruceño, con lo que, de algún modo, fue el primer radical K del kirchnerismo.

Pero Kirchner prefirió a Cobos y lo bendijo como compañero de fórmula de su esposa. El tiempo rompió los lazos con Colombi: estalló la crisis chacarera por la 125 y Olivos reprochó que los diputados correntinos votaban en contra de las leyes K. Colombi decía que ningún legislador le respondía. Kirchner jamás le creyó.

Anteayer, el correntino destrozó la fantasía cristinista de una victoria que sirva de soporte argumental a la teoría de que a pesar de las derrotas legislativas, el FpV es favorito -como ocurrió semanas atrás en Bariloche- a la hora de votar cargos ejecutivos.

Y lo hizo, Colombi, como fronting de un scrum anti-K que peinó el arco opositor: Encuentro por Corrientes (ECO) unió bajo su paraguas al PRO, Libres del Sur, el socialismo de Hermes Binner, Unión Celeste y Blanco de Francisco de Narváez, Es Posible de los hermanos Rodríguez Saá, el MID, el ARI que sembró Elisa Carrió, los conservadores y hasta Acción por la República, partido que creó Domingo Felipe Cavallo.

Un mix múltiple, justificado en el dogma de las contradicciones principales y secundarias, enhebró una amalgama entre sectores que a nivel nacional no sólo se enfrentan sino que se asumen como fervientes antagonistas o como socios imposibles. Binner y Macri, juntos; Libres del Sur y el denarvaísmo en un mismo dispositivo; o el puntanismo peronista y la UCR como partes de un mismo frente. Colombi, lo hizo.

O lo hizo Cristina de Kirchner.

El peronismo aportó sus tribus. Galantini, exvice y actual intendente de Monte Caseros, fue una de las patas PJ mientras que el compañero de fórmula provincial, Gustavo Canteros, aportó la versión más furibundamente anti-K. "En Corrientes le dijimos no al kirchnerismo", dijo, ayer, el vice electo.

El cordobés José Manuel de la Sota, la vicejefa de Gobierno porteño María Eugenia Vidal, Claudia Rucci y José "Pepe" Scioli, al margen de una ristra de radicales encabezados por Ernesto Sanz, se zambulleron en la campaña del frente que terminó con la ilusión de Carlos "Camau" Espínola de recuperar Corrientes para el peronismo y regalarle a Olivos una buena noticia, deseada como el agua, que nunca llegó.

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