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Un regalo árabe para Washington
Hizbulá ha montado un verdadero Estado dentro del Estado, con escuelas, asistencia social y atención sanitaria. Con sus provocaciones arrastró al país a una guerra con Israel a mediados de 2006, un conflicto que al Líbano sólo le dejó devastación y sufrimiento de la población civil. Al Estado judío, acusaciones de crímenes de guerra y una pesada sensación de derrota.
Muchos libaneses no toleran más esa conducta de Hizbulá, que mantiene al país como rehén de intereses foráneos. Pero el gesto político expresado en la votación de ayer necesita nuevos hechos para consolidarse como una tendencia positiva en la región.
Las elecciones presidenciales del viernes 12 en Irán son ahora la clave a observar. Un triunfo de las fuerzas más moderadas que respaldan al candidato Mir Husein Musaví, posible según algunas encuestas, favorecería dicha tendencia. La permanencia en el poder del ultraislamista Mahmud Ahmadineyad, apoyado por la mayor parte del clero chiita, supondría un freno drástico.
El nuevo escenario pone más presión sobre el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien ayer anunció que esta semana dará a conocer su propuesta de paz. La expectativa de la Casa Blanca es que la misma deje un amplio margen de negociación, sobre todo en temas especialmente sensibles como la aceptación de un Estado palestino y el freno total de la colonización en Cisjordania.
Pero Netanyahu debe hacer equilibrio entre esas presiones y las que recibe de la ultraderecha que integra su Gobierno. Su objetivo, dijo ayer, «es llegar al mayor acuerdo posible con Estados Unidos y con nuestros amigos del mundo» para lograr «nuestra aspiración de llegar a la paz con los palestinos y con los Estados del mundo árabe». Una paz, precisó, «que tenga sólidos fundamentos de seguridad para Israel y para su población».
El Departamento de Estado aportó ayer a las seguridades que reclama. Para despejar cualquier duda, Hillary Clinton afirmó que un ataque iraní a Israel sería considerado como una agresión a los propios Estados Unidos.
Es difícil conformar a todo el mundo, fundamentalmente cuando las posturas son tan extremas como en Medio Oriente. Noticias como la de ayer, sin embargo, invitan un poco más al optimismo.


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