13 de febrero 2013 - 00:00

Un retiro sereno y reflexivo, fiel al estilo de Ratzinger

Joseph Ratzinger
Joseph Ratzinger
Ciudad del Vaticano - Todos los compromisos públicos hasta el 28 de febrero del Papa están confirmados, comenzando con la audiencia general de hoy y el ritual de las Cenizas por la tarde.

La única variante esta tarde será que el rito que da comienzo a la Cuaresma no se celebrará en Santa Sabina, sino en San Pedro, porque se prevé una gran afluencia de fieles.

De ese modo transcurren las primeras horas de Benedicto XVI luego de anunciar que dejará de ser Papa el 28 de este mes a las 20, hora en que habitualmente termina su jornada de trabajo.

Las personas más cercanas a él lo describen como sereno tras la decisión tomada y el Vaticano aclaró que hasta fin de mes la agenda papal se respetará.

Hay atención sobre los últimos discursos públicos, desde las audiencias hasta a los Angelus.

Están confirmadas, además, las audiencias a dos presidentes, el rumano Traian Basescu y el guatemalteco Otto Pérez Molina, mientras «sus» párrocos, el clero de Roma, esperan con una cierta inquietud la audiencia del jueves próximo. Del 17 al 23 se prevé el retiro regular de Cuaresma con la curia.

En cambio, no parece factible que se publique la cuarta Encíclica, dedicada a la Fe.

Nada impedirá a Joseph Ratzinger completarla una vez que haya dejado el papado, pero obviamente ya no será una Encíclica sino otro tipo de documento, como aclaró el portavoz de la Santa Sede, el sacerdote Federico Lombardi.

El Papa que ha renunciado, por primera vez en seis siglos, no huyó ni frente a maniobras extrañas ni ante las responsabilidades, escribió el diario vaticano LOsservatore Romano.

Ese medio recordó que como teólogo, obispo, cardenal y Papa, Ratzinger siempre estuvo en la «contracorriente» para anunciar a Jesús a las personas.

«Tomó esta decisión con humildad, coraje y sabiduría evaluando su propia situación ante Dios. Esto es uno de los mensajes de su gesto, que habla no sólo por la Iglesia sino de cada persona», destacó Lombardi.

Esa es la respuesta a quienes se preguntan si detrás de la renuncia de Benedicto XVI hay maniobras eclesiales desconocidas.

Los canónigos y los expertos se dedican en tanto a estudiar esta «situación inédita», como dijo el vocero papal.

Muchas son las cuestiones que se deberán afrontar, desde el nombre con el cual dirigirse al Papa actual hasta las marcas de su pontificado, incluido el anillo y el sello, que serán invalidados.

Benedicto XVI vivirá después del 28 de febrero primero en Castelgandolfo, y luego en el exmonasterio dentro del Vaticano, que será su residencia.

«No está previsto que participe en el cónclave», dijo Lombardi, ni tendrá roles operativos en dicasterios pontificios.

En síntesis, no interferirá de manera alguna en el ministerio de su sucesor. «Es una persona muy discreta, seguramente no interferirá, de eso podemos estar seguros», destacó el vocero.

«Creo que es equivocado» leer la renuncia e interpretarla como la respuesta a problemas limitados, de gobierno o problemas operativos, afirmó Lombardi.

El Papa explicó su decisión «en términos más profundos y espirituales». Poner el acento en problemas de gobernabilidad o de VatiLeaks (filtración de documentos secretos) como significativos es «falso», añadió.

Sobre lo escrito por LOsservatore Romano, sobre el vínculo entre la decisión de renunciar y el viaje a América Latina de marzo pasado, Lombardi invitó a «no concentrar demasiado la atención» en la fecha.

La decisión del Papa «es independiente de casos particulares», ligados al «debilitamiento frente a la vejez»; es una decisión meditada en el tiempo, completó.

(*) Chirri es la periodista de la agencia ANSA que transmitió la primicia mundial gracias a que entiende latín.

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