25 de noviembre 2013 - 00:00

Un sí de “Coqui” que Kirchner evadió en 2002

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
En enero de 2002, en el frenesí de su llegada al Gobierno como quinto presidente en 10 días, Eduardo Duhalde llamó a Néstor Kirchner y le ofreció la jefatura de Gabinete. El bonaerense lo hizo con un objetivo preciso: pactar con un grupo de gobernadores chicos, entre los que el patagónico era de los más inquietos y explosivos. Kirchner había sido, además, unos días antes quien voceó durante una reunión del peronismo en el Senado el nombre de Adolfo Rodríguez Saá como presidente de la transición tras la caída de Fernando de la Rúa y la asunción, episódica, de Ramón Puerta.

El santacruceño, de hecho, fue uno de los gobernadores -tampoco lo hizo José Manuel de la Sota- que no avaló en la Asamblea Legislativa la designación de Duhalde como presidente interino. En estos días, el patagónico explicó su rechazo: "Yo había dicho que debíamos ir a elecciones para elegir el presidente. No podía aceptar. No voy a poner piedras para que la transición pueda funcionar. Pero para eso debe funcionar el sistema democrático, plural. Si hablo y digo lo que pienso es para ayudar, no para desestabilizar a nadie. Lo digo con la autoridad moral de haber sido el único gobernador que durante mucho tiempo acompañó en soledad a Duhalde en su candidatura para la presidencia", contó en una entrevista que en esos días dio al diario Página/12.

El duhaldismo decía, por entonces, que el gobernador santacruceño rechazó el ofrecimiento por dos motivos. Porque se oponía a la imposición de retenciones al petróleo, una de las medidas desesperadas impulsadas por el exgobernador de Buenos Aires para un Gobierno en bancarrota y porque imaginaba que Duhalde correría la misma suerte que Rodríguez Saá y a las semanas se llamarìa a elecciones, razón por la cual Kirchner no quería quedar atado a Duhalde.

La paradoja uno es que ante el rechazo explícito de Kirchner, Duhalde recurrió a un senador nacional para ocupar ese cargo, el chaqueño Jorge Milton Capitanich, hasta mayo siguiente cuando fue reemplazado por Alfredo Atanasof. Once años después, como gobernador, Capitanich aceptó lo que en su momento rechazó Kirchner.

La paradoja dos es que, en 2003, Duhalde bendijo a Kirchner como su candidato a presidente para enfrentar a Carlos Menem que en 1997 había puesto a Capitanich, junto a otro grupo de dirigentes del PJ, a colaborar en la construcción de la candidatura presidencial de Ramón "Palito" Ortega para frenar un potencial triunfo de Duhalde en 1999.

La tercera paradoja es que bajo el auspicio de Menem junto a Ortega y en contra de Duhalde coincidieron, entre otros, tres dirigentes jóvenes: Capitanich, Daniel Scioli y Sergio Massa.

P. I.

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