Un torneo que empezó sin dueño

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En cuatro fechas jugadas, los grandes pasaron de la gloria al infierno y del infierno a la gloria casi sin escalas. Ninguno de los cinco está en la punta, y Racing ya debió cambiar de técnico, mientras en Independiente Miguel Angel Santoro hace equilibrio en la cuerda floja y parece que se va a caer antes del final del torneo.
Boca (el último campeón) tuvo un verano perfecto ganando el pentagonal de los grandes y los dos superclásicos del verano, pero en el torneo nunca rindió. Empezó con un ajustado triunfo en Jujuy ante Gimnasia, pero después soportó dos derrotas consecutivas con Newell's en la Bombonera y con Lanús. El triunfo del domingo ante Huracán lo consiguió casi sin merecerlo en los últimos minutos con las apariciones de Palermo primero y Luciano Figueroa después.
El equipo de Carlos Ischia nunca pudo hacer pie en la mitad de la cancha, donde siente la ausencia de Jesús Dátolo (transferido al Napoli) por izquierda y tuvo que improvisar con Forlín y Fondacaro en el medio ante la falta de suplentes en el sector.
Riquelme tiene demasiadas intermitencias y Palacio y Palermo recién están volviendo de sus lesiones, por lo que por ahora es poco lo que aportan y no están para jugar dos partidos por semana, por lo que deben alternarse con Mouche, Noir, Viatri y Figueroa. La vuelta de Abbondanzieri todavía no le dio la seguridad que Boca necesita en el arco, y en defensa está muy firme Julio Cáceres, pero sigue teniendo problemas con el juego aéreo.
Boca ahora tendrá otro enemigo, porque debe hacer un viaje muy agotador para jugar el jueves con Táchira por la Copa Libertadores y el cansancio le puede jugar una mala pasada en el clásico ante Independiente.
Ciclón intermitente
La goleada del domingo ante River hizo volver a ilusionar a un San Lorenzo que sufre las mismas intermitencias que los demás grandes. Empezó con un claro triunfo ante Tigre en Victoria donde Barrientos y Solari mostraron todo su potencial técnico y Silvera su capacidad goleadora, pero después desilusionó a su gente con dos derrotas consecutivas (Godoy Cruz y Estudiantes), la última con la grave lesión de Pablo Barrientos, que se quedó afuera del campeonato.
El domingo se destapó con una goleada espectacular ante River y una actuación casi perfecta, pero ahora se desgarró Santiago Solari (21 días sin jugar) y ante Rosario Central tampoco estará su virtual reemplazante, el «Papu» Gómez, por lo que Miguel Russo volverá a modificar el esquema para adaptarlo a los jugadores que le van quedando.
Una efímera ilusión
Después de un verano desastroso y el histórico último puesto en el Apertura, de River se esperaba muy poco. Contrató como estrellas a un Marcelo Gallardo que venía de una operación y a un Cristian Fabbiani tan carismático como falto de estado atlético. Jugó muy bien en el debut ante Colón, pero le empataron con dos zapatazos, le ganó sin brillar a Rosario Central y Banfield pero sirvió para que su gente se ilusionara tanto que convirtieron en ídolo a Fabbiani, que no había jugado ni una hora con la camiseta. El 5 a 1 del domingo ante San Lorenzo fue un cachetazo muy doloroso, que puso en la superficie todas las limitaciones de un equipo que comete errores infantiles en defensa y tiene un arquero que no da el pinet para atajar en un club tan grande. Fabbiani volvió a entrar sus 30 minutos y lo que en otros partidos parecía mágico en éste parecía patético, tratando de darse vuelta sin lograrlo.
Racing empezó una nueva etapa con Caruso Lombardi, pero su intención no es salir campeón, sino mantener la categoría de cualquier manera (aunque sea colgado del travesaño y escondiendo los alcanzapelotas), y el panorama de Independiente no es mucho mejor. Ganó el clásico de Avellaneda, pero es un equipo sin gol al que los errores le cuestan muy caros.
Los punteros
Ante este panorama de los cinco grandes, los que mejor empezaron este torneo clausura son Arsenal, Lanús, Gimnasia y Esgrima La Plata, Newell's y Vélez. Cada uno con su estilo, son los que asoman como candidatos a ganar el Clausura. Arsenal, sin un fútbol pulcro pero con muchas variantes para marcar goles. Gimnasia, con un equipo formado para mantener la categoría, que tiene muchos históricos que dan la vida por la camiseta; Lanús con la madurez de un técnico de 27 años y pibes que aparecen para sorprender todas las semanas; Newell's con su buen fútbol tradicional y Vélez, que al no jugar la Copa puso todas sus fichas al campeonato y fue el que mejor se reforzó con Moralez y Larrivey a la cabeza.

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