Un triunfo que no define nada

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Minimizar la presentación de una Selección Argentina de fútbol sería ir a contramano de lo que uno cree desde la cuna: cualquier presentación de un equipo vestido de celeste y blanco, con el escudo de AFA en el pecho, merece ser tomado con la jerarquía del caso. Argentina le ganó en Dublín a Irlanda por 1 a 0 en lo que fueron los primeros noventa minutos del interinato de Sergio Batista como responsable del equipo, quien intentó darle algo de su impronta a un grupo que en un gran número estuvo presente en la cita mundialista y que no encontró una gran diferencia entre el dibujo táctico de la era Maradona y la propuesta inicial de «Checho».

Una línea con cuatro marcadores centrales naturales mostraba el mismo sistema defensivo que en la Copa del Mundo, hasta ahí inalterable. El cambio más significativo se vio en la mitad de la cancha. Mascherano por derecha, Gago como volante central y Banega corrido hacia la izquierda, con mucho control de balón, asegurando el primer pase en el comienzo de la jugada. Arriba, Higuaín como hombre de área y a sus costados, casi como wines, Lionel Messi por derecha y Angelito Di María por el otro sector.

Lo mejor se vio en la primera mitad, con Messi muy participativo, arrancando desde su sector y apareciendo como enganche cerca del área irlandesa. Con Di María sin hacer mucha diferencia, a pesar de aparecer sin marca en varios pasajes del PT. Buen partido de Gago y Banega (ambos fuera de la lista para Sudáfrica), con mucha movilidad, mostrándose siempre como alternativa de pase y «obligando» al equipo a jugar con la pelota al pie, paradójicamente el gol apareció con una fórmula muy alejada a esa premisa. Pelotazo de Romero, Higuaín la bajó y Di María (adelantado) abrió el marcador. Ganar nunca es reprochable, sólo que la Selección necesita otras cosas por estos días.

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