Es cierto que no tuvimos muchas novedades de peso, pero aun así la de ayer fue una rueda curiosamente chata. El Dow arrancó cerca de los 10.890 puntos y se mantuvo toda la jornada en torno a este valor (apenas si alcanzó a oscilar 20 puntos en más o en menos), cerrando con una mejora del 0,42% en 10.895,86 unidades (el máximo desde setiembre de 2008). Podría pensarse que esto fue el reflejo de un gran paridad entre quienes ven los precios de las acciones baratos y caros, pero es posible que esto tuviera más que ver con el desinterés de los inversores -apenas se negociaron 940 millones de acciones en el NYSE-, desinterés que hubiera sido aun mayor de no registrarse algunas órdenes vinculadas a la clásica operatoria de window dressing . Tal vez el motor de la suba fuera el dólar, que retrocedió un 0,5% (aunque fue a una tasa mayor a lo esperado, un 5,9%, Grecia pudo colocar un bono a 7 años) impulsando un 2,7% al precio del petróleo (y de ahí a las empresas del sector energético que avanzaron un 1,8%) y al universo de los commodities que experimentaron la mayor suba diaria (+2,1%) en poco más de un mes lo que hizo de las mineras y las empresas metalúrgicas las estrellas de la jornada (avanzaron casi un 5%). Al que no le fue demasiado bien durante la rueda fue al sector financiero, que por poco casi cierra del lado perdedor, golpeado por las dudas que genera el anuncio que la Fed se desprendería de aquí a diciembre de las acciones que tiene del CITI (el papel, responsable de casi el 20% de todo lo operado en el NYSE, retrocedió más del 3%). Otro que no tuvo un gran día fue la automotriz Ford, que retrocedió más del 2% tras anunciar que vendía su participación en Volvo. Veremos si hoy el interés es más real.
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