17 de diciembre 2009 - 00:00

Una ayuda del enviado para la Policía de Macri

El secretario de Estado Adjunto para Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos, Arturo Valenzuela, se entrevistó ayer con los jefes opositores, Julio Cobos y Mauricio Macri.
El secretario de Estado Adjunto para Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos, Arturo Valenzuela, se entrevistó ayer con los jefes opositores, Julio Cobos y Mauricio Macri.
El secretario de Estado Adjunto para Asuntos Hemisféricos de los Estados Unidos, Arturo Valenzuela; y el jefe de la Policía porteña, Eugenio Burzaco, son viejos conocidos. El enviado de Barack Obama fue profesor del ex diputado del PRO en la Universidad de Georgetown, Washington, cuando Burzaco cursó un Master en Políticas Públicas. El martes por la noche se reencontraron en el cóctel de la embajada estadounidense y ayer volvieron a comunicarse telefónicamente para avanzar en la firma de acuerdos de cooperación para la nueva Policía porteña.

La fuerza de seguridad de la Capital Federal comenzará a funcionar en enero con 850 nuevos agentes. Sin apoyo del Gobierno nacional para la transferencia de fondos ni de competencias penales, la Policía de Macri recibió ayer el respaldo del secretario de Estado enviado por Washington. Valenzuela recibió a Macri y a su canciller en las sombras, Diego Guelar, en la Embajada de Estados Unidos y definió la problemática de la inseguridad en la Argentina como un «tema sensible». Tanto que el funcionario de Estados Unidos ofreció ayuda para capacitar y desarrollar a largo plazo a los nuevos uniformados que saldrán a las calles para controlar contravenciones y delitos menores, las únicas competencias penales que la Nación cedió por ahora al Poder Judicial de la Capital Federal.

El encargado de la Casa Blanca para Asuntos Latinoamericanos se mostró interesado por la Policía porteña y le ofreció, tanto a Macri como a Burzaco, apoyo para entrenar y ofrecer asistencia profesional desde Estados Unidos a la nueva fuerza. Incluso se mostró dispuesto a coordinar viajes a su país para capacitar a los efectivos. Sin embargo, la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, problemáticas que figuran al tope de la agenda de seguridad de Washington, está excluida del accionar de la Policía capitalina. Esos delitos son de jurisdicción federal y competencia exclusiva de la Policía Federal que responde al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; y al ministro de Justicia, Julio Alak, quien ayer recibió a Burzaco. Los uniformados de Macri sólo podrán intervenir cuando ocurran ilícitos menores como riña, usurpación, portación de arma de fuego, amenazas, violación de domicilio o en caso de presenciar la comisión de un delito flagrante.

En su visita a la embajada estadounidense, Macri y Guelar se presentaron ante Valenzuela, el encargado de negocios, Tom Kelly y la anfitriona, Socorro Martínez, como la fuerza opositora que se convertirá en gobierno en 2011. «El ciclo del kirchnerismo está agotado, y lo importante para nosotros es garantizar la gobernabilidad en la Argentina. Estamos desperdiciando tiempo para desarrollarnos en minería, agroindustria y turismo», fue el planteo del jefe de Gobierno porteño.

Pero Macri no fue el único jefe opositor que se entrevistó ayer con Valenzuela. Julio Cobos, acompañado por el titular de la UCR, Ernesto Sanz, su asesor Raúl Baglini y el ex senador Rodolfo Terragno almorzaron con el enviado de Obama.

Con una entrada de verdes, queso brie y hongos, ojo de bife y babarois de frutillas de postre de por medio, los radicales escucharon de Valenzuela su justificación sobre la posición de EE.UU. en la crisis de Honduras, su análisis sobre la situación de la pobreza en Latinoamérica y las explicaciones sobre los problemas de la Argentina y sus juicios en el CIADI. Hasta Terragno tuvo tiempo de relatar su viaje a EE.UU. junto a Eduardo Duhalde para la presentación ante el Council of the Americas, y Sanz de explicar la agenda de Gobierno futura que elabora junto a Cobos.

El vicepresidente planteó el problema que significa para la Argentina las barreras paraarancelarias sobre productos argentinos como cítricos, carnes y otros agropecuarios (siempre alimentadas por lobbystas en el Capitolio), a lo que Valenzuela respondió: «Esas restricciones existen por los juicios de la Argentina ante el CIADI».

«Fuimos a la reunión como partido de oposición con neta vocación de poder», explicó Sanz a este diario. Cobos también admitió que hubo un planteo sobre la necesidad de mayor seguridad jurídica para los empresarios. «Esto surgió cuando hablamos sobre la continuidad del sistema general de preferencia. Obviamente, ellos ponen en la balanza que aparecen empresas que se perjudicaron, porque son tenedoras de bonos, y actúan en consonancia con esas empresas; de ahí que para rever estas medidas estén esperando respuestas. Habrá que poner el mayor de los esfuerzos para que así suceda», aseguró el vicepresidente.

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