20 de enero 2009 - 00:00

Una Bolsa en dique seco

Fuera de circuito el principal mercado, por feriado, era de prever que se produciría la clásica bajante de negocios en buena parte de los recintos. Pero, otra cosa era poder imaginar una rueda local donde la sequía llegó al extremo y convirtió el desarrollo, en polvoriento camino que no llevaba a ninguna parte. Y donde cualquier resultado en la columna de precios, sería nada más que una anécdota para lo estadístico.

Con Tenaris estando desaparecida formalmente, apenas con 52.000 acciones, la desnudez de nuestro mercado quedaba expuesta a la vista de todos. Y en tal sentido no defraudó expectativas, sino que las hizo más relevantes. Porque al concluir la rueda de Buenos Aires, se contabilizaron nada más que $ 5,8 millones de efectivo en títulos privados. Casi redondeando unos dos millones de dólares, que hizo revivir postales del «viejo recinto» -de la década del 80- donde se vivía sólo hacia dentro y se trabajaba a pura tiza y chapas, en las anotaciones.

Con tal testimonio sobre los negocios de la fecha, los demás números pasaron a segundo plano. Aunque se marcó con aumento del 1% el Merval, cierre de «1.108» puntos, y que fue opuesto al casi 1% de baja en el Bovespa.

Diferencias de «21» plazas con alzas, contra «15» en descenso, destacando el 10% de Quickfood en los aumentos. Y Juan Minetti por las bajas, con el 4,3 por ciento.

Rueda que se hizo interminable, plena de tramos sin casi transar, más los condimentos imaginables que conforman el aburrimiento bursátil: cuando el navío bursátil, pasa directamente a «dique seco». Curioso paralelo con lo que sucede en el campo, donde la tierra se sigue quebrando por la faltante de liquidez. Y hoy, más de lo mismo, mientras asume Obama. La Bolsa, indigente.

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