29 de junio 2010 - 00:00

Una broma de mal gusto

Hiddink quiso opacar el gran desempeño de Özil haciéndole una broma de mal gusto en torno a su pasaporte. Por suerte para el volante alemán, todo se aclaró a tiempo.
Hiddink quiso opacar el gran desempeño de Özil haciéndole una broma de mal gusto en torno a su pasaporte. Por suerte para el volante alemán, todo se aclaró a tiempo.
Luego de que Guus Hiddink acusara a Mesut Özil, destacado jugador de Alemania en el Mundial, de no tener el pasaporte de ese país en regla, la réplica no se hizo esperar.

En principio, agencias informativas aseguraban que Hiddink había expresado lo siguiente: «El pasaporte alemán de Mesut Özil es falso. El documento fue falsificado para permitirle al futbolista jugar con la selección de Alemania».

Más tarde, se aclaró que, en efecto, el holandés había comentado algo al respecto, pero fue en tono de broma y de allí se suscitó la confusión.

Özil, de ascendencia turca, permanece desde el comienzo del Mundial en el once titular del equipo dirigido por Joachim Löw, destacado como uno de los mejores futbolistas bávaros en Sudáfrica.

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