Una cuestión de ritmos

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  • La mayor economía del mundo, que en dieciocho meses de recesión perdió 8,4 millones de empleos, ha estado creciendo durante cuarenta meses en los cuales ha generado unos 5,5 millones de puestos de trabajo, pero lo que se discutirá es el ritmo de esa recuperación.

  • En el trimestre inmediatamente anterior al inicio de la gestión de Barack Obama, la economía de EE.UU. se contrajo a una tasa anualizada del 6,3%, la mayor caída en un cuarto de siglo, y las ganancias empresariales tuvieron su reducción mayor en cincuenta y cinco años.

  • En todo 2008, la economía creció apenas un 1,1%, y sólo como resultado del estímulo al consumo en la forma de una devolución de impuestos por 155.000 millones de dólares.

  • 2009 se cerró con una contracción del PBI del 3,1%. En 2010 el Producto creció un 2,4%; y en 2011, un 1,8%.

  • En el primer trimestre de este año, el crecimiento apuntaba a un ritmo anual del 2% que bajó al 1,3% entre abril y junio, y volvió a subir al 2% en el tercer trimestre.

  • El índice de desempleo estuvo por encima del 8% durante cuarenta y tres meses, y llegó al 7,9% para el día de la elección.

  • El sector manufacturero, que ha liderado desde el fin de la recesión en julio de 2009, sigue sumando puestos de trabajo, aunque a menor ritmo que el año pasado, en una recuperación que parecía lejana hace cuatro años, cuando colapsaba la industria automotriz (foto).

  • La construcción, un sector que genera mucho empleo, mostró también signos de reactivación, lenta, pero sostenida, durante varios meses.

  • Según las cifras más recientes de la Oficina del Censo, a fin de 2009 el 18,7% de los estadounidenses vivía por debajo del «nivel de pobreza», la proporción más alta desde que en 1993 terminó una docena de años de Gobiernos republicanos.

  • Después de que a mediados de 2011 Estados Unidos sufriera la primera degradación del rating de su deuda soberana, el Congreso dominado por los republicanos y Obama llegaron a un pacto que postergó hasta después de las elecciones la solución a un déficit que suma un billón de dólares anuales y una deuda que roza los 16 billones de dólares. Ese pacto estipula que, si antes de fin de este año el Congreso renovado y el presidente no llegan a un nuevo acuerdo, entrarán en vigor cortes automáticos en todo el presupuesto, y se terminarán todas las reducciones de impuestos promulgadas en la era del republicano George W. Bush.

  • Ese llamado «precipicio fiscal» es la mayor preocupación económica actual, porque la combinación de ambos efectos (suba de impuestos y recorte de gastos) puede precipitar a la primera economía del mundo, de nuevo, a la recesión.
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