23 de mayo 2011 - 00:00

Una francesa que defendió a los EE.UU.

Christine Lagarde asumió el cargo de ministra de Asuntos Económicos, Finanzas e Industria de Francia en junio de 2007, cuando Nicolas Sarkozy llegó a la presidencia del país. Proviene del partido Unión por un Movimiento Popular, uno de los dos que llevó a Sarkozy a la jefatura de Estado. Anteriormente, Lagarde había sido ministra de Agricultura y Pesca y ministra de Comercio durante el Gobierno de Dominique Villepin. Se la reconoce por ser la primera mujer en ocupar la titularidad de Economía en un país del Grupo de los 8.

Pero curiosamente no es economista, sino abogada especialista en defensa de la competencia y derecho laboral. Desarrolló su carrera en el famoso estudio internacional Baker & McKenzie, donde se desempeñó desde 1981 en la sede de EE.UU. y terminó siendo la primera presidenta mujer del buffet. Antes había trabajado como pasante en el Capitolio de los Estados Unidos siendo asistente del congresista William Cohen. Se afirma que su interés en los asuntos europeos la impulsó a crear el Centro Europeo de Derecho, una oficina de Baker & McKenzie en Bruselas dedicado exclusivamente a la práctica de la legislación de la Unión.

Sus detractores opinan que Lagarde se convierte en ministro de Comercio Exterior del Gobierno de Villepin, mientras antes defendió los intereses de las multinacionales estadounidenses en detrimento de las empresas francesas. También sostienen que sus posiciones políticas concuerdan con su actuación en el seno del CSIS, el think-tank del lobby petrolero en Estados Unidos. Desde esa óptica crítica, Lagarde no hizo carrera dentro de la política francesa.

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