Julio viene bien para quienes se atrevieron a apostar por la inversión en papeles de riesgo, de hecho en las doce ruedas que lleva el mes, el Merval sólo retrocedió 3 veces. La preferencia, sin embargo, es claramente por los papeles chicos de carácter nacional como venimos viendo a lo largo de todo el mes (el índice M.Ar trepa un 13,31% mientras su primo de los papeles más negociados gana un 6,18%, en el año la relación es 47% a 44%), lo que no sólo vimos en el 0,85% que avanzo el índice de las "argentinas puras" frente a una merma del 0,73% en el mercado en general (IGBC), o el 0,48% que cedió el Merval cerrando en 12.377,74 puntos durante la última rueda (golpeado por la merma de las petroleras, que acompañan un derrumbe de 14% en el precio del WTI para lo que va del mes y 5% para lo que va del año) sino en que frente a 23 bajas y 14 papeles sin cambios se anotaron 33 alzas. Por otro lado, la suba en los precios vino acompañado por el segundo volumen promedio diario semanal negociado en acciones más alto, desde la que terminara el 24 de abril -el mayor al 19 de junio-. Lamentablemente no podemos desvincular este proceso al de la suba del dólar informal. Aquí el problema no es tanto el 6,12% que trepa el billete en el mes (o el 3% para el año), sino la búsqueda de refugio en "fierros" y "activos" que se beneficiarían con una devaluación del "oficial", lo que explica en parte que lo negociado en títulos públicos, en particular los dolarizados, promediara en las últimas cinco ruedas el segundo máximo semanal para lo que va del año (desde ya que los agentes intermediarios están de parabienes con estos sucesos). ¿Es lógico lo que está sucediendo? Sí. ¿Lo hemos visto otras veces en el pasado? Sí. ¿Cómo terminó la historia en aquellas oportunidades? La respuesta la dejamos como tarea para usted.
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