23 de junio 2010 - 00:00

Una jornada sin noticias, pero con temor

Una jornada sin noticias, pero con temor
Noticias realmente malas no tuvimos. Desde hace varios días, el pánico en torno a la depreciación del euro y la crisis de las economías más frágiles de Europa pasó a segundo plano. Se podría argumentar que la merma que tuvo la venta de viviendas usadas durante mayo es una mala noticia, pero lo cierto es que venimos viendo muchos indicios en este sentido, así que no podemos considerarla una auténtica novedad.

El problema sería entonces que no tenemos noticias capaces de estimular el interés de los inversores. Al menos, por ahora, esto es cierto. Lo curioso es que ayer vimos al Dow desplomarse un 1,43%, a 10.293,52 puntos sin que nada lo justificara enteramente. Pero más curioso aún fue el resultado de la licitación que tuvimos de treasuries a 2 años que se colocaron a una tasa del 0,738% anual, un mínimo histórico. Si algo sugiere esto (la tasa a 10 años quedó en un 3,17%), es que una de dos: hoy hay un increíble exceso de dinero (que no se condice con el retroceso que experimentaron las acciones, ni el 0,4% que perdieron los commodities; el petróleo retrocedió un 1%, pero el oro quedó sin cambios y la plata aumentó un 0,4%) o sigue habiendo bastante temor entre algunos inversores. Del párrafo anterior surgiría que fueron las acciones energéticas las que lideraron la baja del mercado accionario, golpeadas además por Washington, que ahora decidió atacar a toda la industria petrolera, en lugar de focalizarse sobre BP.

Lo que sin dudas no surge es que hasta las dos de la tarde el Promedio Industrial se movía en terreno neutro y que fue entonces cuando se produjo la merma. Esto podría estar reflejando que fue el propio trading de los inversores lo que precipito la caída.

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